Sonia Elizabeth Contreras, de 42 años, se desmayó durante unos minutos luego de ver que le brotaba sangre en la cabeza.
La mujer y su pareja asistieron a la misa de la parroquia San Lorenzo, de Ñemby y acababa de terminar el momento de dar la paz cuando el ventilador de techo cayó sobre ella, le produjo un corte en la cabeza, unos rasguños y ¡hasta perdió un diente!
El domingo, ya un poco más tranquila, contó que ella considera que “fue una desgracia con suerte”. “Me puedo mover, solamente tengo heridas en la cabeza, en la boca. Fue una desgracia con suerte, estoy viva para contar, como se dice”, expresó.
La mujer contó que al sentir el golpazo, permaneció parada y se tapó el rostro, luego al girar para que su pareja le mire la herida, comenzó a sangrar sin parar. “Me sangró la cabeza, miré mi sangre y ahí creo que me desmayé por eso”, relató.
Parte del ventilador cayó por su pareja, quien sufrió un raspón en la espalda y cree que también lastimó a una señora que estaba a su lado y a un niño. Aunque la Policía Nacional no tiene reportes de otros heridos, aparte de ella.
“Adentro de mi boca, tengo muchas heriditas, perdí un diente, y tengo un corte en la cabeza”, agregó en C9N.
La víctima comentó que como casi nadie se fija en los ventiladores de las iglesias, pero que le hicieron llegar comentarios de que son equipos antiguos y sobre todo, pesados. Según ella calcula, el motor pesaría aproximadamente entre 4 a 5 kilos. Además, detalló que los aparatos estaban suspendidos a unos tres metros del techo, con unos caños delgados.
La feligresa indicó que el sacerdote se puso a disposición para ella tras el incidente que asustó a todos los feligreses quienes fueron al templo para observar la Espada de San Miguel Arcángel, donde culminó su recorrido por la diócesis de San Lorenzo.