En un reservado de “5 estrellas” del barrio Caaguazú de Ñemby, una parejita tuvo su noche de desenfreno que terminó con uno en la “cacerolita” y la otra “desaparecida”.
Mario O. (40), soltero y sin antecedentes, ingresó el sábado por la noche al motel “Venecia” con su pareja, pero casi 12 horas después del “shiki inki”, se quedó solo, sin un guaraní y con una deuda imposible de pagar.
Todo empezó a las 21:30 de ese sábado cuando el tipo y la mujer, cuya identidad aún es un misterio, llegaron al lugar. Según el parte policial, pidieron la suite, se instalaron y pasaron la noche con todos los lujos: hidromasaje, servicio en habitación, aire, bebidas, comida y “total discreción”.
La traición
Pero al salir el sol, todo oscureció para el karai. A las 8:30 por ahí, ya del domingo, la mujer salió del recinto supuestamente para buscar el dinero y cancelar la cuenta, explicó Alcides Torres, jefe de la Comisaría 55ª Central.
Pero la muchacha nunca regresó y la cuenta ya ascendía a G. 500.000, no solo por la “dormida” en la habitación premium, sino también por varias latitas de cerveza y cigarrillos que, según datos extraoficiales, liquidaron.
La cajera Ana G. (27) no tuvo más remedio que llamar a la policía. Los polis llegaron al telo y aprehendieron al hombre por presunta estafa.
Comió y voló
En conversación con EXTRA, Torres señaló que el hombre continuaba detenido mientras que la chica sigue en paradero desconocido. “Él lógicamente la conoce, pero no dio el nombre”, comentó.
Cuando se le consultó si se trataba de una “somnilera”, el uniformado aseguró que no.