23 may. 2026

Se enamoró por app y su chuli lo dejó sin casa

Usan nuevo modus operandi para joder a abuelos. Avivadas buscan a jubilados ricachones y hay varios casos.

WhatsApp Image 2026-05-21 at 2.32.50 PM.jpeg

En la calle: Las mujeres sinvergüenzas endulzan a los lékas para ir a vivir con ellos y en pocos días los mandan a echar a la calle.

Un argentino de 67 años cayó rendido ante una joven paraguaya que conoció por una app de citas, le abrió las puertas de su departamento y ahora el que no puede entrar es él.

El jubilado, que llegó al país hace cuatro meses tras quedar viudo para empezar de cero, terminó viviendo de hotel y con las maletas en la mano.

La chica de 20 años le prometió amor, pero apenas olió que el léka vivía solo y tenía plata en el bolsillo, se le instaló en su departamento de Asunción. Pero en vez de mimos, le plantó una feroz demanda por supuesta violencia psicológica.

En marzo pasado, la jueza de paz de Trinidad, Gloria Machuca, aplicando la Ley 5777 (De la Violencia contra la mujer), ordenó echar al abuelo a patadas de su propio techo. Mientras la avivada sigue de lo más cómoda en el lugar.

20260522-004carita,ph01_22639_67502371.jpg

Alejandra Peralta, abogada.

Esto no es un caso aislado; ya es un negocio redondo. Según explicó a EXTRA la abogada Alejandra Peralta, esto ya se volvió un modus operandi que afecta en su mayoría a extranjeros. “Solo esta semana ya recibí unos 10 casos idénticos”, afirmó la letrada.

Blanco fácil

El blanco perfecto de estas mujeres, que suelen tener entre 20 y 30 años, siempre son los abuelitos con plata y que estén solitos en el país.

“Esa ley se hizo para proteger a la mujer y estas chicas, sabiendo que los jueces de paz la aplican sin criterio, se aprovechan de eso”, tiró Peralta.

En estos casos, el denunciado queda en la calle mientras dure el proceso judicial que suele llegar a los seis meses hasta que salga un juicio de desalojo. “Muchas se instalan con sus hijos y ahí es más complicado que el dueño vuelva porque la prioridad es que el menor tenga techo”, dijo.

Otro caso

Una jueza de Pilar, Ñeembucú, desalojó a un señor de 80 años de su casa porque su exnuera y su nieta alegaron violencia. Pero ella ya se había divorciado hace años de su exmarido. Y la casa no era él sino del papá.

Hasta los familiares
Peralta reveló que este mismo sistema de terror están usando los propios hijos y nietos para rajar a los abuelitos y quedarse con sus casas de arriba.

Los parientes alhajas van corriendo al Juzgado de Paz, inventan una denuncia por supuesta violencia psicológica o económica y, como los jueces firman la exclusión del hogar sin analizar bien el caso, el abuelo termina en la calle en un abrir y cerrar de ojos.

Así, usando la ley de forma torcida, los nietos se adueñan de la propiedad mientras el adulto mayor queda desamparado anga.