Un juego de desafíos entre adolescentes terminó de la peor manera: con un estudiante de 16 años herido de bala en la cabeza. El joven, alumno de un colegio privado de Asunción, tuvo que ser sometido a una cirugía que duró más de cinco horas, luego de recibir un disparo con un rifle de aire comprimido durante el denominado “safari”.
Según los datos preliminares, uno de los desafíos habría consistido supuestamente en un “secuestro”. En medio de la actividad, otro adolescente habría disparado desde un edificio y alcanzado a la víctima en la cabeza.
La lesión fue tan grave que la vida del estudiante habría estado en peligro. Sin embargo, afortunadamente, la intervención quirúrgica salió bien y ahora se aguarda conocer más detalles sobre lo ocurrido y las eventuales responsabilidades.
Juego peligroso
El comisario Germán Chena, jefe de Prevención y Seguridad de la Policía en Asunción, confirmó que el hecho habría ocurrido el pasado lunes, durante una actividad realizada, según sus declaraciones, “dentro de la institución”.
Sin embargo, la dirección general del cole se desmarcó del asunto y aseguró que el safari fue una actividad clandestina, ajena al colegio, que representa un “peligro grave y real”. También advirtió sobre el uso indebido del nombre de la institución y pidió a las familias suspender inmediatamente el juego.
El jefe policial señaló que no recibieron un reporte oficial del colegio ni una denuncia de los padres del adolescente herido. La Policía tomó conocimiento del caso tras la publicación de un comunicado de la asociación de padres en redes sociales.
Padres, preocupados
La Asociación de Padres expresó su profunda preocupación por lo ocurrido y respaldó el pedido de las autoridades del colegio de suspender esta actividad.
“Manifestamos nuestra solidaridad con el estudiante y su familia, deseándole pronta recuperación. Consideramos fundamental recordar que la seguridad, el bienestar y la integridad de nuestros hijos deben estar siempre por encima de cualquier tradición o actividad grupal”, señala parte del comunicado.
Además, exhortaron a las familias a involucrarse en las actividades de sus hijos, conversar con ellos y establecer límites claros cuando su seguridad pueda estar en riesgo.
“Tenemos la responsabilidad de involucrarnos, dialogar con nuestros hijos, conocer las actividades en las que participan y establecer límites claros”, insistieron.
Clima de violencia
El caso se suma a una seguidilla de enfrentamientos y amenazas entre estudiantes de distintas instituciones educativas de Asunción.
El lunes, ocho alumnos fueron detenidos por supuestamente arrojar piedras contra la sede del Colegio Nacional de la Capital (CNC). Por su parte, estudiantes del Colegio Presidente Franco suspendieron ayer las clases presenciales ante supuestas amenazas de un posible ataque contra la institución.
También se registraron incidentes que involucraron a alumnos de los colegios Ysaty y Stella Maris.
Mientras crece la preocupación por la violencia entre jóvenes, el caso del safari deja una grave interrogante sobre los riesgos de estos desafíos y la responsabilidad de quienes participan en ellos.