Con sus patitas, ella, una perrita chiquita, trataba de salir. Se la veía detrás de los cristales, con un collar isabelino que no le deja moverse bien y en su inocencia lo único que parecía querer era jugar, buscar cariño, entender qué estaba pasando.
Desde la página de rescate Olfateando Huellas contaron su situación y lo que viven todos los días. Hace poco habían publicado a otro perrito pastorcito y, según dicen, aparecieron más de 700 personas interesadas en adoptarlo.
Pero con ella fue otra historia. Para pedirle solo un hogar temporal, ni siquiera adopción definitiva, no hubo respuestas.
“Hoy los mensajes abundaban diciendo ‘amo los animales’, pero al ofrecerles a ella o a otros que no nacieron con la suerte de ser de ‘raza’, nos dejaban en visto”, señalaron desde la mencionada página en redes sociales.
Esta pequeña en particular no la pasó fácil. Antes estuvo bastante tiempo en la calle. Cuando pidieron auxilio por ella, en un principio pensaron que no era algo grave, que solo necesitaba resguardo.
Pero al llevarla a la veterinaria les dijeron que aparentemente había sido chocada o golpeada. Llegó toda lastimada, asustada y desde entonces quedó bajo cuidado.
Hoy está así, con su collar, recuperándose, esperando que alguien la vea y no pase de largo.
Si alguien quiere darle una oportunidad o ayudar con un hogar temporal, puede contactar al WhatsApp (0981) 266 016.