No tenía mezcla ni ladrillos, pero sí tenía hambre. Diosmel Martínez agarró su carretilla, improvisó una parrilla, le puso carbón y le tiró dos cabezas de cerdo. Y como estaba de día libre, en vez de usarla para trabajar, la convirtió en su particular cocina y se fue de japa con sus amigos mientras se cocinaba el almuerzo.
Ayer, Diosmel pasó el día en Limpio compartiendo con sus amigos y decidió preparar un verdadero manjar. El hombre es herrero y albañil, así que la carretilla es parte de sus herramientas de trabajo. Esta vez, sin embargo, tuvo otro destino: terminó cargando dos cabezas de chancho y unas buenas brasas.
Primero hirvió las dos cabezas en dos ollas diferentes, usando leña. Después las pasó a la parrilla que armó sobre la carretilla para que terminaran de cocinarse y quedaran bien doraditas.
Y mientras se hacía el almuerzo, Diosmel no se quedó esperando en un solo lugar. Agarró su carretilla y salió a recorrer. Uno de sus amigos incluso le cargó diciéndole que parecía un “tren de chocolate”. Para hacer más divertida la recorrida, Diosmel puso de música el tema de Topo Gigio.
La escena llamó la atención y rápidamente empezó a circular en las redes. Algunos dijeron que sería un sueño sentarse a comer semejante manjar, mientras otros ya le tiraron ideas para su próxima aventura gastronómica. Le recomendaron que se mande un kure akangue al tatakua o, si quiere ir un poco más lejos, que lo haga bajo tierra.