30 mar. 2026

Pese a criticones, joven yuyera sale adelante con ventas en su “choza”

Cuenta que se enfermó y perdió el trabajo, pero eso no le frenó y ahora sueña con un autito. Algunos katu le tiran piropos “intensos” en su local en Fernando de la Mora.

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La joven Mariela Cabaña no se quedó de brazos cruzados cuando le echaron del laburo por estar enferma. Agarró el mortero, buscó pohã ñana y empezó a hacer videos kachiaĩ en TikTok, así se ganó el cariño de la gente y comenzó a salir del pozo.

En el barrio Itaka’aguy de Fernando de la Mora, el remedio yuyo y las minutas calentitas las podés encontrar en: “La Choza de Mariel”. Pero detrás de este puesto que hoy es tendencia en TikTok, hay una mujer que supo “ponerle el pecho” cuando la sitú se le complicó.

Empezar de cero

El año pasado, Mariela casi se quedó en la calle. Tenía cuentas por todos lados y además le faltaba dinero para los gastos del hogar, pero ella no se rindió, todo lo contrario.

“Algo tenía que hacer para generar plata”, recuerda. Aprovechando que sabía algo de cocina rápida y viendo que en cada esquina la gente busca su remedio yuyo, se animó con un puestito improvisado.

Al principio la ganancia era apenas de G. 30.000 a G. 50.000 por día, pero ella no se rindió. El nombre de su local justamente lleva en parte esa esencia de venir desde abajo: como trabajaba bajo una carpa que le armó su pareja de aquel entonces para atajar la lluvia, él siempre le decía: “Tu chozita esto, tu chozita aquello”. Al final, el nombre pegó y se quedó. Así nació “La Choza de Mariel”.

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Antes y después. Mariel (izq.) empezó bajo una carpa (arriba) y hoy día su puesto tiene de todo para el tereré (abajo).

Gentileza.

El salto a TikTok

Mariel entendió rápido que para vender hay que moverse. Empezó a alzar videos y a hacer “lives” para interactuar con la gente. “Al principio hacía videos de humor. Había gente a la que le gustaba y otros que tiraban mala onda, pero eso es lo bueno de TikTok: los haters te dan más vistas”, comenta entre risas.

Hoy sus contenidos son más directos, responde preguntas y promociona lo que hace. Esa buena onda hizo que muchos clientes la visiten desde el día uno y se pongan felices al ver su progreso. “Se siente muy bonito cuando te felicitan y ven que estás saliendo adelante”, confiesa.

“Ni ahí estoy por nadie”

A pesar de que no faltan los desubicados con piropos intensos o la gente que le tira mala onda, Mariela no les da importancia. “No podemos pararle oídos a gente que vive pendiente de la vida ajena. Ni ahí estoy por nadie”, asegura y explica que está enfocada en su meta: comprarse un autito para manejarse mejor y estudiar para ser una profesional de la gastronomía nacional e internacional.

Aunque a veces le toca remar sola y otras veces tiene una ayudante que la hace sentir toda una jefa, su sueño es que el nombre de “La Choza” y su marca personal sigan creciendo.

¿Dónde queda?

Para los que quieran probar un tereré bien refrescante o una empanadita bien paraguaya, Mariel los espera con “mil gustos” en la esquina de las calles Paz del Chaco e Independencia Nacional del barrio Itaka’aguy en Fernando de la Mora (Zona Sur).

El puesto cuenta con yerba, hielo, agua, remedios yuyos, empanadas, sandwiches, jugo licuado. Ahora incluso ya tiene techo de chapa y una zona con mesa y asientos para que los clientes puedan bajarle un buen tereré rupa.

El local ya figura incluso en Google Maps, así que no hay excusa para no pasar a saludar y apoyar a esta joven emprendedora.