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Pedalearon por casi 350 km para honrar a la Virgencita

Partieron de Itapúa y estuvieron en la misa de ayer. Inició el novenario con policías pidiendo a los fieles usar tapabocas.

Trece devotos pedalearon de Encarnación hasta Caacupé como parte del grupo Ciclistas del Sur, que se formó en el año 2000.

Partieron a la medianoche del viernes, tomaron la Ruta PY 01 hasta Paraguarí y luego el desvío a Piribebuy.

Les acompañaban cuatro vehículos de apoyo, adelante y atrás de la fila. En la valijera abierta de uno de ellos iba la imagen nueva de la Virgencita Azul. La antigua ya está resguardada en un nicho.

Los promeseros llegaron a la capital espiritual en la tarde del sábado, cansados pero muy fortalecidos en su fe.

“La emoción que se siente al llegar a la Basílica... no sabés si te querés reír o querés llorar, porque te ponés a pensar en todo lo que pasaste como para poder llegar ahí y llegaste”, expresó Cristian Taboada, que lleva 18 años en el grupo y 13 pedaleando a Caacupé.

Una vez en la Basílica, saludaron a la Virgen y fueron a descansar para el día siguiente, porque iban a madrugar para participar de la misa de las 7:00 de ayer, la primera del novenario.

Cada quien fue por su promesa particular. Uno de ellos fue Rubén Cano (32), quien se sumó al grupo para ir a dar gracias porque salió electo concejal en la ciudad de Fram por el partido Encuentro Nacional. “Más que promesa, es agradecer”, expresó. Comentó que otro concejal de Encarnación fue a rezar por el resultado que tuvo en las elecciones municipales.

No les paró la pandemia

El año pasado, por las restricciones sanitarias por la pandemia de COVID-19, los Ciclistas del Sur habían hablado de suspender la peregrinación en bici, pero finalmente fue un grupo de seis personas, comentó Cristian.

Este año volvieron en un grupo más grande, pero acordaron tener las dos dosis de la vacuna.

“Sí, teniendo en cuenta las medidas de seguridad y también cuidándole a nuestras respectivas familias que nos esperan en nuestros hogares”, mencionó.

Esperan un repunte

Doña Lucía Riquelme de Ruiz Díaz, chipera de Caacupé, comentó que le sorprendió la gran cantidad de feligreses que fueron al primer día del novenario. Sin embargo, las ventas todavía no son lo que eran antes. “Se llenó la Basílica, rebosó de gente, pero no hay mucha venta, no hay la plata”, contó, aunque pudo recuperar el costo de las chipas. “Esperamos que mejore”, dijo.

Cadetes con altavoz

“Se les recuerda a todas las personas que el uso del tapabocas es obligatorio”, decían ayer cadetes de policía en las inmediaciones de la Basílica, mediante altavoces.

Se calcula que ayer, para la misa central, estuvieron presentes entre 2.000 y 2.500 personas. Un reporte policial indicó que durante la celebración no se podía hacer volar drones.

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