El pastor colombiano Luis Guillermo Álvarez Jaramillo, imputado por supuesto abuso sexual en personas indefensas y acoso sexual, dejará la prisión preventiva y cumplirá arresto domiciliario con tobillera electrónica.
La decisión fue tomada por la jueza penal de garantías Diana Carvallo, quien consideró que los riesgos de fuga y de obstrucción a la investigación pueden ser controlados con las nuevas medidas.
La magistrada señaló que la prisión preventiva debe utilizarse de manera excepcional y como último recurso, cuando otras medidas no sean suficientes para garantizar que el procesado siga sometido al proceso.
Además de permanecer en su domicilio, Álvarez Jaramillo será sometido a controles policiales aleatorios. El costo mensual del monitoreo electrónico es de G. 2.006.600 y deberá ser pagado por el propio procesado, además de los gastos de mantenimiento del dispositivo.
Señalado por cuatro casos
Según la imputación fiscal, el religioso, vinculado a los Centros de Formación y Liderazgo (CENFOL), habría generado relaciones de confianza con varios jóvenes de la comunidad, aprovechando también su condición de médico.
La investigación señala que, en al menos cuatro casos, las víctimas habrían sido jóvenes que atravesaban momentos de convalecencia o se encontraban debilitadas por medicamentos.
De acuerdo con la Fiscalía, el pastor habría acudido a domicilios de algunos jóvenes que estaban con reposo médico y, aprovechando momentos en que se encontraban solos, ingresaba a sus habitaciones.
La imputación sostiene que supuestamente realizaba tocamientos íntimos mientras las víctimas estaban dormidas o en estado de semiconsciencia.
Las aproximaciones, según la investigación, habrían comenzado con masajes y otros contactos físicos que aparentaban ser inocentes, para luego avanzar a supuestos pedidos de besos, caricias y fotografías íntimas.
El caso continúa bajo investigación y Álvarez Jaramillo mantiene su condición de imputado, por lo que los hechos denunciados deberán ser esclarecidos durante el proceso judicial.