Pedro Figueredo (93) y Estefana Amaro de Figueredo (93), celebraron sus 71 años de casados, que es boda de titanio, un metal muy duro, que aguanta todo, como esta pareja. Ambos estuvieron rodeados de sus dos hijos, nietos y bisnietos.
Pese a que pasaron los años, alegan que el amor cada día es más grande entre ellos y esperan seguir mucho tiempo hasta que la muerte los separe.
Los abuelitos son oriundos de Concepción, don Pedro era sastre y la doña profesora, el 16 de diciembre recordaron como si fuera ayer el día que cruzaron por primera vez las miradas en 1949, cuando se conocieron y un año después, en 1950 decidieron unir sus vidas.
“Mi papá era sastre y mi mamá docente, ella pasaba por frente al local donde mi papá quedó flechado y un día se animó a hablarle, le llevó serenata y con la canción Alma, corazón y vida la conquistó”, contó a EXTRA su hija, la doctora Ana María Figueredo.
“Ellos hasta ahora se toman de la mano, se dan besos, mimos, incluso duermen abrazados. Son un gran ejemplo para la familia”, resaltó la hija.
La pareja tuvo dos hijos, Ana y Carlos Figueredo, que les regalaron 6 nietos y 8 bisnietos. “Para nosotros es un gran orgullo, son la raíz y el tallo de nuestro árbol, nosotros apenas solo somos las hojas”, dijo Ana.
El secreto
Ña Estefana comentó a su hija que el secreto para que una relación dure está en no callar nunca y decir lo que uno piensa y siente, pero buscando el momento perfecto para hablar y sin herir.
“Yo nunca les escuché discutir, ni los vi enojados, siempre fueron amorosos, seguro tenían sus diferencias, pero como ella dice, hablaban entre ellos y solucionaban”, expresó.
Otra cosa que rescata la hija, es el pensamiento positivo que tienen ambos. “La vez pasada mi papá me dijo que mamá no cree la edad que tienen, porque se sienten más jóvenes, tienen un espíritu positivo, ellos no ven el lado malo a nada, siempre ven el lado positivo”, dijo.
A pesar de llevar una buena calidad de vida, tienen algunos problemas de salud, don Pedro es cardiaco, solo el 25% de su corazón trabaja y doña Estefana sufre de reumatismo crónico, pero ambos se ayudan y se dejan cuidar por su hija, con quien viven hace 4 meses, en el barrio Hipódromo de Asunción.
Por los 71 años, la familia realizó un pequeño festejo, la idea era hacer a lo grande, pero por la pandemia, prefirieron no exponerlos y lo hicieron solo familiar, pero no faltó la serenata con la canción de Alma, corazón y vida.