27 oct 2026

No le dio piquito por el juruné y se armó el lío

El chúli llegó con olor a guarapo y quería besos. Mujer denunció mordida en el labio, golpes e insultos.

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Carlos Molinas acabó en una celda de la comisaría de su barrio por su borrachera violenta.

Una señora se habría negado a darle un piquito a su pareja por el juruné (mal aliento) que salía de su boca a causa de las bebidas que tomó al salir del trabajo.

El galán se sintió ofendido y se armó un sarambi.

Al final, el besuqueiro acabó preso en la comisaría 8 de la ciudad de Ayolas, en el departamento de Misiones.

El rechazado se llama Carlos Rubén Molinas, de 38 años, y llegó a la casa de su pareja, una señora de 47 años domiciliada en el barrio Mbokaja Poty de Ayolas, en la noche del sábado.

El tipo, aparentemente llevado por los efectos del chupi, llegó ka’úre y mimoso. Pero ella lo miró con cara de “borracho otra vez”. Su pareja, al sentir el olor a guarapo que tenía Carlos Rubén, puso cara de pocos amigos, supuestamente.

Ante esto, el recién llegado se dirigió a ella de manera prepotente, la insultó como mujer y que no se haga de la “delicada”.

Le mordió el labio

Y para evitar líos salió de su casa y se fue a lo de su mamá. Contó que rumbeó por un camino vecinal y que ya eran las 22:30 del sábado cuando eso ocurrió.

La afectada mencionó en su denuncia que fue alcanzada por su pareja, quien la habría sujetado fuertemente del brazo. Después la habría agarrado del cuello con ambas manos y le habría mordido el labio. No contento con eso, la agredió verbalmente de nuevo.

La señora contó que se zarandeó de su pareja y logró llegar a la casa de su mamá. La afectada presentó denuncia por violencia familiar en la comisaría de su barrio. Contó además que su pareja habría intentado besarla por la fuerza frente a su sobrino.

Doña llevó a los policías para la detención

Los agentes de la comisaría 8 llegaron a la casa donde se encontraba la denunciante y ella les contó que su pareja había regresado a su vivienda. Posteriormente, la señora acompañó a los policías hasta el domicilio y autorizó el ingreso del suboficial mayor Abel Bordón, subjefe de la comisaría. Los efectivos le informaron al señor que lo iban a trasladar a la comisaría, ya que su mujer lo había denunciado por el supuesto hecho punible de violencia familiar.