Cansado de que le pidan amarres y después le estén llorando para pagar, el espiritista Pablo de Curimba salió con todo en sus redes sociales y dejó un mensaje bien directo a sus clientes y sobre cómo se manejan en los trabajos de amor.
En un video que publicó en TikTok, arrancó pidiendo a la gente que deje de insistir con estos pedidos cuando no les da el bolsillo o cuando quieren forzar una relación que, según él, ya no va.
“Hombres, mujeres, va para ustedes esto: no me pidan más, por favor, hacerle brujería, amarraciones o trabajos de amores a personas que ganen menos que ustedes o que sean salarios mínimos”, dijo de entrada.
Quería de vuelta a su amor y ofreció miseria
Después contó un caso que, según él, le pasó con una clienta que quería sí o sí que su novio regrese. Dijo que la mujer quería sí o sí traerlo de vuelta, aunque el tipo ya no estaba con ella y ya estaba con otra chica.
Aun así, él aceptó hacer el trabajo. Contó que miraron cartas y otras cosas que usa, y que según su versión, todo salía bien para que volviera.
Según su relato, al tiempo el tipo efectivamente regresó con la mujer luego de unos 15 días. Primero estuvieron bien, empezaron a hablar de nuevo, se arreglaron y retomaron la relación después de estar separados.
Pero después vino el problema de siempre: el pago. El espiritista contó que la clienta estaba feliz con el resultado, pero que ahí empezó el tema del dinero.
Le gustó su trabajo
“Mi cliente me dice: Dios mío, me encanta tu trabajo, tres veces ya me jodieron, vine con vos, me funcionó”, contó.
Pero cuando llegó la hora de pagar, dijo que la cosa cambió. Explicó que él cobra por materiales y el trabajo, y que eso ya se había hablado desde el principio.
“Me salto y me dice la chica: ‘No, pero viste que él estaba muy depresivo, no sé qué, y no quiere trabajar ahora’. Y yo digo: Bueno, vas a tener que verme vos la forma entonces, porque yo ya te hice el trabajo, yo no te cobré por el trabajo, yo te cobré por los materiales. Págame ahora lo que me debes”, señaló.
Según su versión, la clienta le dijo que no podía pagar todo junto porque ganaba poco. “Yo trabajo y gano 400 mil semanal y te va a pasar 200 cada semana”, le habría dicho.
Ahí fue cuando se enojó y dijo que no tiene sentido que la gente quiera retener a alguien sin pensar cómo van a vivir después.
“Yo me quedo así tipo ¿para esto le quieres a ese tipo?, para que te haga ‘cachaca nabuchaca’ y después ni mil guaraní no te quiere dar”, lanzó. “Pereko la tembo, pereko la peipotáva, pero ustedes, pobres”.
También insistió en que muchos piensan poco antes de pedir este tipo de trabajos y que después vienen los problemas.
“Gente, no amarren más a gente pobre. Amarren a personas con las cuales ustedes van a tener un futuro o de repente haya crecimiento”, dijo.
Ya al final, aclaró que él no trabaja bajo presión ni cambia lo que cobra porque alguien le prometa pagar más después.
“Si ustedes me preguntan a mí si es factible hacer un retorno a alguien, no les digo a mis clientes”, señaló, aunque dijo que a veces igual lo hace si la persona insiste.
“Así que la próxima que van a hacerle trabajos a gente pobre por lo menos que trabaje y que le pueda sacar plata para pagarme a mí lo que me deben, porque macumbero ojedeve, yeta”, he’i.