Como cada tercer domingo de enero, ayer miles de fieles se acercaron al santuario del Dulce Nombre de Jesús o Ñandejára Guasu, para honrar con las mejores galas al patrono de la ciudad cordillerana, Piribebuy.
Las flores más bellas rodearon la imponente imagen del Cristo Crucificado durante la misa central que se ofició en medio de una multitud que, bajo el ardiente sol, rezó las más intensas plegarias.
En la celebración eucarística se destacó la presencia del Arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, y el obispo de Caacupé, Claudio Giménez. Cuando terminó la misa, los devotos unieron sus fuerzas para acompañar a Ñandejára Guasu en la tradicional procesión.
En la víspera de la festividad piribebuyense se realizó una serenata, frente al templo colonial. Además, el viernes, varios artistas recibieron reconocimientos, durante el Festival del Poncho Para’i de 60 listas.
El Coro Ñandejára Guasu fue distinguido por sus 38 años de trayectoria y servicio dentro de la comunidad y la diócesis.
ATRACCIÓN
Piribebuy es conocida por los maravillosos lugares de descanso a la vera de arroyos, que atraen a turistas del país y fuera de él. El intendente de la “ciudad heroica”, Blas Manuel Gini, resaltó que varias obras de envergadura están encaminadas, con apoyo de la Gobernación de Cordillera.
