19 abr. 2026

Micro sin frenos dejó temblando a pasajeros

“Kóa ndajokovéima”, dijo chofer y fue a parar a una zanja.

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Desesperación. Al menos 15 minutos o más duró el viaje en el que el micro quedó sin poder frenar.

Captura de video.

El olor a quemado no solamente lo percibió María Eugenia González (33), que viajaba de Asunción a Yaguarón en el micro de la empresa de transporte San Buenaventura.

Eran las 17:30 del viernes cuando los demás pasajeros también sintieron lo mismo y entendieron que algo no estaba bien.

El micro se quedó sin frenos y la desesperación fue inevitable. La gente comenzó a gritar y a pedir auxilio, como se puede escuchar en el video que grabó una pasajera.

Hubo un ruido

En contacto con EXTRA, María contó el momento de terror que se vivió en el trayecto y cómo lograron salvarse. Ni siquiera hubo heridos.

Todo empezó sobre la ruta D027, km 19 (ex ruta 1), cuando tres estudiantes le hicieron la parada, pero la gente empezó a gritar que no se suban. El colectivo estaba lleno, había niños, incluso gente parada. Aun así, el chofer no se dio cuenta de nada, pero paró la unidad.

“Yo no vi, pero escuché que explotó algo así tipo un fosforito y nos bajamos. Después el chofer se baja y se agacha, mira el colectivo. Yo pensé que nos iba a devolver el pasaje, pero luego dijo ‘no pasa nada, pejupi katu (suban)’”, recordó.

Le costaba arrancar

Todos se subieron confiando, pero antes del km 23 el micro empezó a hacer un ruido y, cuando bajaba a los pasajeros, al chofer le costaba arrancar. El chofer manipulaba fuerte la palanca y avanzaban lentamente en la bajada, donde incluso las motos les salían al paso.

“Después, el chofer dijo ko’a ndajokovéima (este ya no voy a atajar). Me levanté de mi asiento y ya veía que él se esforzaba para frenar el colectivo y no le respondía el freno”, contó con la voz entrecortada.

Ahí la gente rezaba; otros no entendían lo que pasaba y quedaron paralizados. “Empecé a gritar como loca”, relató.

Fue cuando una señora que también le hizo la parada intentaba subirse casi fue alcanzada, pensando que el vehículo iba a estacionar.

Le cañearon con todo a la empresa

En un momento, ya en el km 23 de J. Augusto Saldívar, un pasajero que estaba al lado del chofer le indicó que pase al otro carril, donde había pasto y una especie de zanja, donde finalmente el micro se detuvo.

La gente empezó a salir asustada del vehículo, incluso una joven se desmayó del susto. María criticó a la empresa por no tener el micro en condiciones, pero también felicitó al chofer por salvarles la vida. Esa noche, cuando llegó a su casa, lo primero que hizo fue llamar a su mamá llorando para contarle lo que había pasado. Para ella, lo que pasó fue un milagro.