Caos y susto en San Lorenzo. Un colectivo de la Línea 56 terminó incrustado contra la pared de una vivienda tras, aparentemente, quedarse sin frenos justo al llegar a su parada.
El violento impacto destrozó parte de la cocina y la sala de la casa, dejando a la familia en medio de los escombros. La dueña, Carolina Villalba, estaba en plena tarea doméstica cuando todo se vino abajo. Escuchó el ruidazo y enseguida se le cayeron los pedazos encima. La mujer tuvo que ser llevada a un centro asistencial por golpes en la espalda.
Su esposo, Ángel Larrosa, no ocultó su indignación y aseguró a NPY que no es la primera vez que pasa algo así. “¡Es la cuarta vez! Lastimosamente ahora me tocó a mí. Ya les pedimos que levanten un muro de contención y nunca hicieron caso”, dijo a NPY.
El hombre relató además el dramático momento que vivió su hija de 8 años, quien se salvó de milagro. “Se estaba bañando para ir a la escuela, salió a buscar su toalla y en ese instante el colectivo chocó contra la pared. Por suerte no pasó a mayores”, dijo. La niña sufrió solo golpes leves tras la caída de un ladrillo.
Como si fuera poco, denunció que la empresa intentó retirar el colectivo a la fuerza en dos ocasiones, pese al riesgo de derrumbe. “Los bomberos les dijeron que no, porque mi techo puede venirse abajo”, explicó.
Indignado, Larrosa cuestionó la postura de los responsables. “Ellos quieren arreglar su colectivo hoy y mi casa ‘vemos después’. Así no es”, lamentó.
Ahora la familia pide una solución urgente: reparación total de la vivienda y un lugar seguro donde quedarse, ya que los niños están aterrados y no quieren pasar otra noche en la casa. “No podemos vivir así”, sentenció.