Soy Nati. Estoy muy enojada con una cuestión. Pasa que mi novio se pasa mirando TikTok. Lo peor es que le sigue a esas influencers con cuerazo, esas mitakuña’i que hacen de todo para tener seguidores. Todo el santo día está con el celular en la mano: desayunando, comiendo, acostado, hasta cuando estamos viendo una película juntos.
Al principio no le daba mucha bola porque decía que se le iba a pasar, que era cosa del momento. Pero ahora ya me tiene harta. Le hablo y él me dice “sí, sí”, sin levantar la cabeza del teléfono. Después le pregunto qué le dije y no tiene ni idea.
Hace unos días preparé la cena con todo mi cariño y me puse a contarle algo que me pasó en mi trabajo. Yo hablando como loro y él mirando videos. Le pregunté: “¿Me estás escuchando?”. Me dijo que sí. Entonces le pregunté qué le dije y me tiró cualquier cosa, inventó nomás ya ahí él.
Ahí nomás exploté y le dije de todo, nos peleamos kangue luego, y él hace como si fuera que yo soy la loca, la exagerada por reaccionar así, pero su actitud es lo que me lleva a actuar de esa manera.
Me dice: ‘me rompo el cu… en el depósito (es depositero) y vengo otra vez acá a no poder hacer lo que me gusta. Encuentro plagueo nomás”. Le dije que el problema no era TikTok, sino que ya ni siquiera podíamos hablar tranquilos.
Él me retrucó que yo también uso mucho el celular. Y sí, no le voy a mentir, uso. Pero cuando estamos hablando trato de dejar, porque tovajepete (palmada por mi cara) es para mí que cuando le hablo a alguien me haga eso. Él directamente parece que tiene el teléfono pegado a la mano.
Celular
Desde ese día, cada vez que agarra el celular ya me pongo de mal humor. Incluso empecé a fijarme qué está viendo, cuánto tiempo pasa ahí y hasta quiénes son las chicas que aparecen en sus videos.
Y ahí sé que también estoy metiendo la pata, porque me estoy volviendo desconfiada por una cosa que antes ni me importaba.
Por cualquier macanada nomás ya nos peleamos ahora. Si le digo que deje un rato el celular, me dice que le estoy controlando. Si me callo, me quedo con lo que tenía para decirle atragantado, y en algún momento explota pero mal ¿En serio estoy mal por reclamar eso?
La respuesta:
Apreciada lectora. Nati ante la situación que contas es normal que reclames la atención que te mereces dado que experimentas una desconexión afectiva constante. Lo que pasa es lo siguiente. Lo que tu novio hace se llama phubbing y es la combinación de teléfono y desprecio o ignorancia, o sea, ignorar a la persona presente y tú lo interpretas: “Lo que esta en la pantalla es más importante que yo”. Él tiene una atención dividida superficial, aquí tu enojo no es por el video en sí, sino por la falta de reciprocidad e intimidad emocional. Él tiene un trabajo físicamente agotador y rutinario. Al salir del trabajo, busca una vía rápida de escape y recompensa. Las redes como el TikTok están diseñada con un sistema de recompensa, donde cada vídeo corto libera dopamina en el cerebro. Cuando él te dice: “me rompo el cu…y vengo a no poder hacer lo que me gusta” muestra que él usa la pantalla como mecanismo de autorregulación del estrés. El problema se presenta cuando se volvió una conducta compulsiva que deja de lado el tiempo de pareja. Tu conducta paso a ser controladora que es una reacción adaptativa al desinterés y esto te genera ansiedad y desconfianza. Mientras él percibe tus reclamos no como pedido de afecto, sino como un ataque o control, volviéndose la situación un circulo vicioso donde cuanto más controlas o reclamas, más se retrae él, y cuánto más se retrae él más explotas vos.
¿Qué hacer?
Presenta tu reclamo de la siguiente manera: “Me siento sola cuando estamos juntos y no podemos hablar. Extraño tener mi compañero al lado” Pone el foco en tu emoción (me siento desplazada) evita que él se ponga a la defensiva. Negociá momentos tanto la zona como los momentos libres. No le pidas que deje el TikTok para siempre porque lo verá como un castigo. Propongan acuerdos mutuos y realistas. Por ejemplo 30 minutos de charla sin teléfono apenas llega del trabajo para reconectar. Una vez cumplido ese tiempo de calidad, cada uno puede tener su espacio personal. Poner límite a la supervigilancia por el propio bien, pues solo genera sufrimiento para vos. Ahora si al plantear acuerdos él sigue descalificando lo que sentís, el problema ya no será la adicción a la pantalla, sino la falta de empatía y disposición para cuidar el vínculo . Espero te sirva estas palabras para llegar a una buena solución. Te deseo éxitos!!!!