Por un momento, a don Marcelino Morel Cabrera (61) se le hacía un nudo en la garganta y comenzaba a llorar al recordar lo que vivió el sábado 5 de septiembre, cuando un sicario intentó matarlo.
Desde el Hospital Viva Vida, de Pedro Juan Caballero, donde sigue con oxígeno y una bala pasó muy cerca de su columna, el dueño de la funeraria Pax Conesul volvió a apuntar contra su propia hija Lucía Morel Alves (35) y aseguró que, según sospecha, quería quedarse con su herencia. “Mi hija me traicionó, porque solo tengo una hija. Y yo, a los 30 años le conocí y quería para mi familia, porque no tenía”, contó a los medios.
Marcelino recordó que fue hasta Brasil para buscarla, la reconoció como hija y luego abrió la funeraria para que trabajaran juntos.
No se hablaban
Con el tiempo, según su versión, comenzaron los problemas por el dinero y los vehículos que él había comprado para la empresa. Padre e hija ya estaban distanciados y solo hablaban por medio de abogados. El funebrero dijo que hizo préstamos en bancos y que llegó a comprar cuatro vehículos para el trabajo. Uno de ellos era el Funcargo que estaba usando Lucía y que él quería recuperar para poder pagar una de sus deudas.
El sábado, Marcelino fue desde Ciudad del Este hasta Pedro Juan Caballero, a la casa que era de su mamá. Según contó, fue hasta allí porque debía retirar justamente el vehículo y nadie, salvo su hija, sabía que él iba a viajar. En el lugar estaban cuatro de sus personales cuando, horas después, llegó el sicario.
No tiene enemigos
“Estaba esperando y después me fui a comprar remedio refrescante. Iba a tomar tereré con mi personal y ahí presentí algo y retrocedí. Ahí se acercó la moto y vi que tenía algo en su cintura”, recordó.
Al ver el arma, salió corriendo, pero recibió dos disparos, uno en la espalda y otro en el muslo. El atacante llevaba casco y escapó en una moto negra.
“Yo calculé que fue ella nomás, porque no tengo contrarios”, contó.
Según él, todo ya estaba preparado. Cree que la intención era matarlo para que Lucía quedara con sus bienes y después culparan al dueño de otra funeraria, con quien supuestamente ya venían teniendo problemas.
“Ella estaba preparando todo, ese es mi pensamiento. Ella se fue a ver mi casa, qué es lo que tenía, para luego matarme, que se lave las manos y que ella se quede con la herencia”, dijo.
También dijo que, si el sicario lograba matarlo, la intención habría sido hacer parecer que el dueño de la otra funeraria era el responsable del atentado. Ahora teme por su vida y dijo no estar de acuerdo con que Lucía, quien fue detenida el domingo, haya recuperado su libertad mientras continúa la investigación.
Familiar afirma que sí hablaron con Lucía por WhatsApp
El sobrino también aseguró que tienen pruebas de la llamada que Lucía negó. Según contó, cerca de las 7:30 su esposa llamó por WhatsApp para pedir que llevaran el Funcargo y Lucía habría dicho que ella misma iba a acercarlo.
Sin embargo, según relató el sobrino, cerca de las 8:40 ya llegó el sicario a la casa. Eso es lo que más le llama la atención a la familia, ya que, según dijo, Lucía supuestamente iba a llevar el vehículo, pero después descubrieron que el Funcargo ya había sido vendido.
Por eso, según contó el familiar, Marcelino cree que, en vez de mandarle el vehículo que estaba esperando, le mandaron al sicario.
Además, aseguró que en las imágenes del circuito cerrado que entregaron a la Policía se escucha a Marcelino gritar y acusar a su propia hija de haberlo mandado matar.
Sospecha
Uno de los sobrinos de Marcelino contó a EXTRA que su tío ya sospechaba de Lucía desde mayo, cuando la funeraria sufrió el primer ataque.
“Ella empezó a dar presión a su papá que eran unos bandidos, que la funeraria tenía deuda con la mafia, que se tenía que pagar 50 mil dólares y que si mi tío no colocaba ese dinero, ella temía por su vida y empezó a salir con una novela gigantesca”, señaló.
La hija de Marcelino negó todo
Lucía habló con Radio Imperio y negó haber mandado atacar a su padre. También rechazó que el conflicto fuera por el Funcargo y aseguró que Marcelino le regaló.
“Él me regaló a mí, era mi vehículo privado. Ahí él me dijo y nosotros empezamos a hablar porque yo necesitaba otro vehículo”, afirmó. Dijo que el problema entre ambos es por una deuda de unos G. 40 millones relacionada con la empresa. “Ese es el tema, por eso es la pelea. Él no quiere pagar y quiere que yo pague esos 40 millones”, señaló.
Sobre la acusación de que quería matarlo para quedarse con sus bienes, respondió: “Yo no sé de dónde saca ese tema de bienes, que yo le quiero matar, que no sé qué. Yo no sé, yo no tengo idea”.
También negó haber sabido que su padre viajaría a Pedro Juan. “¿Cómo yo me enteré que él vino a Pedro Juan? Por su novia.
Un día antes me llamó y me dijo que vaya a llevarle un vehículo a mi papá”, afirmó.
Lucía aseguró además que su arma y su teléfono están a disposición de la investigación y sostuvo que no tiene nada que ocultar.