25 jul 2026

Más de 100 parejas se dieron el “sí, quiero” y una de ellas había dicho que ni ka’úre se casaba

En Itá, un montón de parejas recibieron el sacramento del matrimonio a través de la Fundación Santa Librada.

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Una vida juntos. Unas 108 parejas se casaron en Itá. Abajo, Albina y Máximo en la previa de la ceremonia.

Fundación Santa Librada

Albina Amarilla (50) se sintió “muy feliz y afortunada” luego de dar el “sí, juro” con Máximo Piris Cáceres (52) con quien vive hace 32 años.

“Tenemos 7 hijos, los más chicos son un nene de 8 años y una nena de 11. El mayor tiene 32 años”, manifestó a EXTRA.

Ellos fueron una de las 108 parejas que juraron amor eterno ayer en la boda comunitaria de la Fundación Santa Librada en la Parroquia de Itá.

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Albina y Máximo

“Cuando hay criaturas, la gracia de Dios nunca falta. Pero yo nunca me quedé en mi casa. Cuando mis hijos eran chiquitos a los 22 días y eso de nacido ya les dejaba y me iba otra vez a trabajar”, recordó.

Ella era trabajadora doméstica pero ya le fuerza entonces se dedica a ser niñera. Él es oficial de construcción.

“Tenés una responsabilidad enorme con las criaturas y tenés que saber cuando está enfermito, cuando amanece mal. Es la misma cosa que estés cuidando a tus hijos”, analizó.

Albina recordó que cuando sus hijos eran chicos ella vivía en la casa de su mamá hasta que compraron un terreno y construyeron la casa en el barrio San Antonio.

Actualmente tienen 6 nietos que les suelen venir a visitar.

Sobre las crisis de pareja, afirmó que hablando superaron y que a sus 32 años de casados todavía hay romance.

“Ni ka’úre”

Durante 34 años, Ramona Molinas recibió la invitación de Hernesto Valdez para casarse.

“Ni ka’úre me voy a casar contigo”, ella le decía hasta que ayer unieron lazos.

“Mi mamá me dijo que me tengo que casar porque ya estamos juntos hace mucho tiempo y porque ya tengo nieta, es la unión de Dios y así acepté”, dijo.

Ella a sus 48 años y él a sus 52 años tienen 5 hijos, 3 varones y 2 mujeres, así como 2 nietos. Son de la comunidad Kokueré de Itá.

“Joven les tuve a mis 5 hijos. Criaba gallina, chancho y así fuimos. Gracias a Dios todos son grandes, ya tienen familia y trabajan bien”, agradeció.