Francisco Enmanuel tiene apenas 11 años, pero ya habla cinco idiomas, juega ajedrez, practica vóley y aprendió a leer cuando apenas tenía 4 años. Pero ahora, su familia está luchando para que el MEC le permita seguir estudiando en el sexto grado y no lo obligue a retroceder al quinto.
Edith Núñez, mamá del chico, contó en el programa Al Estilo Pelusa que desde pequeño su hijo sorprendía a todos. “Pensábamos que solo era muy inteligente, pero en tercer grado la profesora se quejaba porque terminaba todas las tareas antes que sus compañeros y empezaba a distraerse”, contó.
Tras varias evaluaciones realizadas por la escuela, psicólogos y especialistas, el Ministerio de Educación los derivó a la institución Aikumby. En 2024 llegó el diagnóstico donde indicaron que Francisco es un niño con superdotación intelectual. Desde entonces, tanto la familia como el colegio reorganizaron todo para acompañar su desarrollo con un plan de enriquecimiento curricular.
La madre relató que el pequeño aprendió a leer solo, que a los 3 años ya deletreaba los carteles de la calle y que hoy estudia inglés, mandarín e italiano. “La profesora le explica una sola vez y él ya entiende. Mientras sus compañeros necesitaban repetir varias veces un tema, él ya estaba listo para avanzar. Repetir lo mismo le aburría muchísimo”, explicó.
Gracias al acompañamiento del colegio y con autorización del supervisor educativo de la zona, este año Francisco cursó el 6to. grado ya que el año pasado cursó y aprobó cuarto y quinto grado en un solo año.
Sin embargo, la familia asegura que en julio descubrió por casualidad que la solicitud para que él esté en 6to. grado había sido rechazada. “Nos acercamos al MEC y una secretaria le dijo a mi esposo que la ficha fue denegada. Después supimos que la decisión se tomó el 3 de junio y nunca nos notificaron. No nos dieron ninguna explicación”, lamentó Edith.
Actualmente, Francisco ya cursó gran parte del sexto grado y obtuvo calificaciones sobresalientes. “Tiene cinco de punta a punta y todo su expediente, con exámenes y trabajos, demuestra que está preparado para ese nivel”, afirmó.
Ante la negativa, la familia inició dos acciones legales, uno es el proceso administrativo y otra es una acción de amparo ante el Poder Judicial para evitar que el niño tenga que volver al quinto grado. “Si el MEC no reconoce lo que hizo este año, tendría que retroceder, y eso sería un enorme perjuicio para él”, señaló.
Edith también cuestionó la atención que recibió por parte de la Dirección General de Educación Inclusiva del MEC, encabezada por Digna Gauto. Según relató, acudieron a la institución buscando apoyo, pero salieron profundamente decepcionados.
“Me sentí muy ofendida. Yo esperaba contención porque mi hijo tiene capacidades diferentes. Pero cuando explicamos nuestra situación, me dijo tres veces: ‘Que se frustre si se tiene que frustrar nomás’. Me sorprendió muchísimo escuchar eso de una autoridad del área de inclusión”, denunció la madre.