30 oct 2026

Les prometió ser estrellas del fútbol y terminaron pasando hambre

Un adolescente de 14 años fue la primera víctima en salir de la casa, gracias a su familia. Les llegó a contar que hacían una especie de ritual que incluía no dormir y pasar hambre, por lo que denunciaron el hecho. En el allanamiento encontraron otros tres adolescentes.

Entrenador

Guillermo Sosa, el supuesto entrenador que prometía a las familias convertir en estrellas de fútbol a los adolescentes.

Dardo Ramírez / UH

El sueño de convertirse en estrellas del fútbol casi se convirtió en una pesadilla para adolescentes que fueron rescatados de una casa en Pirayú, Paraguarí.

Los chicos eran engañados por un supuesto profesor de fútbol que les prometía ayudarles a triunfar en el deporte, pero terminaban viviendo en condiciones precarias, pasando hambre y sufriendo castigos psicológicos.

El caso salió a la luz luego de que familiares de un adolescente de 14 años, oriundo de Santa Rosa del Aguaray, realizaran una visita sorpresa y se encontraran con la triste realidad que enfrentaba su hijo. Al ver las condiciones en las que estaba, retiraron al menor del lugar y realizaron la denuncia.

Durante el procedimiento realizado este viernes, los intervinientes rescataron a otros tres adolescentes provenientes del Chaco, Concepción y Caaguazú, que posteriormente fueron derivados a un centro asistencial para la inspección médica.

Según los datos del caso, el supuesto entrenador, identificado como Guillermos Sosa, captaba a los adolescentes con la promesa de darles una oportunidad en el fútbol. Sin embargo, una vez que los llevaba a la vivienda, los chicos quedaban expuestos a condiciones de vida muy distintas a las que les habría prometido.

El supuesto profesor comenzó pidiendo a las familias G. 200.000 semanales para la alimentación de los chicos. Con esa exigencia, los padres confiaban en que sus hijos estarían bien cuidados mientras perseguían el sueño de convertirse en futbolistas. Además, para supuestos trámites relacionados con la búsqueda de un club, les habría exigido otros G. 500.000.

Pero la situación que encontraron los familiares encendió las alarmas cuando ya no podían comunicarse con su hijo. Según relataron, no se les permitía hablar con él y tampoco recibían garantías sobre las condiciones en las que permanecía.

No era entrenador

El hombre ya fue detenido y quedó a disposición de las autoridades, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.

El comisario Humberto Aquino, jefe del Departamento contra la Trata de Personas de la Policía Nacional, explicó que el sospechoso no pudo justificar por qué tenía a los menores bajo su cuidado.

“El señor no pudo justificar la presencia de estos menores de edad sin la autorización de los padres. No tiene tampoco un documento que avale que él es entrenador de fútbol”, manifestó.

Los investigadores buscan aclarar cómo fueron captados los adolescentes y en qué circunstancias llegaron a la vivienda de Pirayú.

¿Rituales?

El relato del adolescente generó especial preocupación. Según la familia, regresó visiblemente afectado por las experiencias que habría atravesado durante su permanencia en el sitio adonde lo llevaron sus captores. Entre sus manifestaciones mencionó supuestos rituales, privación del sueño y que casi no les daba de comer.