05 ago 2026

Hoy la Iglesia celebra a la Virgen de las Nieves

Una inesperada nevada en Roma, en medio del intenso calor, dio origen a una de las devociones marianas más antiguas del mundo.

virgen de la nieves

Cada 5 de agosto, la Iglesia Católica recuerda a la Virgen de las Nieves, una advocación mariana cuya historia está marcada por un hecho que, hasta hoy, sigue sorprendiendo a los creyentes. La tradición cuenta que una nevada cayó en pleno verano romano para indicar el lugar donde debía levantarse un templo.

Según la historia, un matrimonio de nobles que no podía tener hijos decidió entregar todos sus bienes a la Virgen María. Esa noche, tanto ellos como el papa Liberio soñaron con la Madre de Dios, quien les pidió construir una iglesia donde encontraran nieve al amanecer.

Al día siguiente el monte Esquilino apareció cubierto de blanco pese al sofocante calor de agosto. Allí se levantó la Basílica de Santa María la Mayor, que con los años se convirtió en uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Hasta hoy, miles de fieles recuerdan el supuesto milagro con misas y procesiones. En Roma, la basílica recrea aquel momento con una lluvia de pétalos blancos que cae desde el techo del templo, como símbolo de la nieve que, según la tradición, señaló el lugar elegido por la Virgen.

Oración

Virgen Santísima de las Nieves, Patrona y Madre Nuestra; postramos ante este trono que nuestro filial amor te ha dedicado entre las bellezas y alturas de nuestras montañas nevadas, te suplicamos que derrames tu bendición sobre todos nosotros, sobre nuestros familiares, sobre los turistas y los alpinistas y que intercedas ante tu Divino Hijo para que nos conceda la gracia de pasar santamente el día de hoy y todos los de nuestra vida y que nos apartes siempre de todo peligro espiritual y corporal.

Ante este altar que tiene por alfombra la nieve y por bóveda el cielo, bajo tu mirada dulce y bajo tu manto protector queremos que se deslicen estas horas de sano esparcimiento y que, al terminar la jornada, descendamos de estas cumbres con el alma más pura y el cuerpo más fortalecido para poder cumplir todos nuestros deberes.

Virgen Santísima de las Nieves, rogad por nosotros.