Pedro Balbuena, Ramona Gayoso y su sobrino Jesús Agüero confeccionan los trajes de plumas. La peculiar celebración, con disfraces hechos de plumas, se vive en la compañía Minas, de Emboscada, donde cada 24 de julio la comunidad honra a San Francisco Solano. Este santo fue un misionero español que recorrió Sudamérica y en su andar amansó a los guaicurúes con el sonido de su violín y su canto, similar al de las aves.
El día de su muerte, cientos de pájaros posaron en su ventana y las campanas de un templo cercano a su lecho, en Perú, sonaron sin que nadie las tocara. Así surgió el “guaicurú ñemonde”, que consiste en vestir prendas cubiertas con plumas de aves.
Preparativos
Con las manos llenas de engrudo, Pedro Balbuena, cacique de los guaicurúes, se apresura en elegir las mejores plumas para terminar el disfraz que usará a partir de esta noche. Cuenta que para adornar una ropa se necesitan unas 5 gallinas.
Su esposa Ramona Goyoso y él las crían especialmente para la fecha, ya que toda la familia se une a la tradición. Balbuena, de 69 años, ejecuta la armónica para dirigir a los promeseros. En la madrugada de mañana, los guaicurúes cantarán y bailarán a la puerta de la capilla San Francisco Solano que estará a oscuras y de a poco abrirá sus puertas y se encenderán las luces.
A las 03:00 se realizará la procesión de la imagen del santo. El domingo nuevamente se reunirán los guaicurúes para la celebración central.