La llegada de su tercer hijo debía ser recién dentro de dos meses, pero una complicación inesperada cambió todo para Estela y Miguel. Su bebé nació prematuramente, con apenas 32 semanas de gestación, y necesitaba una cama de terapia intensiva neonatal para sobrevivir.
Sin embargo, la familia pasó horas esperando, hasta que finalmente recibió la peor noticia: el pequeño falleció antes de ser trasladado.
Según relató el papá, su señora fue el martes al Hospital de Villarrica por un cuadro de gastroenteritis, acompañado de vómitos, diarrea y molestias en la parte baja del vientre. Mientras estaba internada, rompió bolsa y comenzó el trabajo de parto alrededor de las 21:00.
El bebé nació a las 00:19 del miércoles, sin movimientos respiratorios, por lo que necesitó asistencia respiratoria manual e intubación. Debido a su delicado estado, requería una incubadora, pero las 4 camas que tiene el hospital estaban ocupadas.
“Comenzamos a buscar y conseguimos en el Hospital de Barrio Obrero, pero era muy lejos, nos dijeron que no iba a aguantar entonces buscamos uno más cerca y cerca del mediodía encontramos uno en un sanatorio privado de Coronel Oviedo”, relató el señor.
Sin embargo, según Miguel, necesitaban la firma de un juez para hacer el traslado y no conseguían. “Una hora después de que se consiguió la firma, mi bebé no aguantó después de esperar 14 horas” manifestó el papá.
Investigarán
Néstor Petersen, director del Hospital de Villarrica, lamentó el fallecimiento y anunció que investigarán las circunstancias del caso.
Explicó que el servicio de neonatología cuenta con camas pero todas estaban ocupadas. Señaló que el recién nacido presentó un cuadro grave desde el nacimiento, con dificultades para respirar, por lo que requirió asistencia inmediata (las enfermeras le daban oxígeno de manera manual) y otras medidas para estabilizarlo.
El director sostuvo que se gestionó un traslado debido a la falta de camas, pero que tras conseguir, la salud del bebé empeoró y moverlo era riesgoso.
Otro caso
En febrero de 2025, Osman Eliel nació prematuro en el Hospital Regional de Villarrica y necesitó terapia intensiva neonatal.
Como la unidad del hospital no estaba operativa, fue trasladado hasta Asunción para recibir atención especializada.
Lastimosamente, el pequeño falleció el 1 de marzo.
Una auditoría posterior detectó fallas en la atención médica y en el proceso de traslado.
En el 2023 otro bebé también murió porque el hospital no tenía una cama de terapia intensiva neonatal.