09 ago 2026

Entró por un raspón y salió con quemaduras

Primero sintió ardor y luego ya le salieron ampollas, dijo.

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Terrible. De esta manera llegó Graciela al hospital, pero su herida empeoró luego de que le hicieran la curación, denunció.

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Solo tenía un pequeño raspón, pero salió del hospital con una quemadura de segundo grado.

Doña Graciela Godoy (57) tuvo un accidente de moto el lunes 3 de agosto pasado y fue llevada al Hospital Materno Infantil de Capiatá, donde un enfermero le limpió la rodilla derecha y le puso un medicamento.

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Doña Graciela Godoy salió peor de lo que entró.

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Apenas salió, ya sintió que la zona le ardía y pidió agua para echarse encima. Esa noche el dolor y la picazón fueron insoportables y poco después la rodilla se le llenó de ampollas.

“Se nota todo ahí donde me hizo la curación, todo ya era rojo y después había ampollas”, contó a EXTRA.

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Desesperada, volvió al hospital y supuestamente fue a hablar con el director Osvaldo Franco.

Le chuleó

Según relató, el hombre le habló de los problemas que tenía el hospital y hasta empezó a contarle cosas de su vida personal, pero no le dio ninguna solución ni consiguió una ambulancia para trasladarla. La doña también aseguró que, en medio de la charla, el director le dijo que quería darle un abrazo.

“Yo soy muy religiosa. Luego me dijo que yo era una señora muy linda y después me dijo que me iba a dar un abrazo. Yo le dije: ‘Un abrazo de Jesús y de María te doy yo’. Y no me dio ninguna solución”.

Pidió ambulancia

Graciela dijo que solo quería que le aseguraran que se harían responsables de su herida, ya que vive de lo que le dan sus hijas.

Como no le dieron respuesta, tuvo que pagar un Bolt para ir hasta el Hospital de Trauma.

Como su caso era grave la derivaron al Hospital del Quemado, donde, según su relato, un enfermero le dijo que posiblemente le habían aplicado un líquido utilizado para desinfectar utensilios de cirugía. Sin embargo, otro doctor habría negado que se tratara de eso.

Ahora la doña tiene la rodilla con una parte necrosada, llena de agujeros alrededor, y apenas puede doblarla para caminar

Graciela además tiene a su marido enfermo y en silla de ruedas, y se encargaba también de su nieto de 11 años, que está bajo su cuidado. Ahora, por el problema en la rodilla, dice que ya no puede caminar bien ni hacerse cargo de ellos como antes.