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Emotivo: "El amor de mi vida murió en mis brazos"

Paraguayo fue enterrado en Villarrica luego de triste odisea. Por cierre de la frontera, estuvo 28 días en una morgue de Brasil.

Aquel recuerdo no dejaba ni un solo segundo a Sonia: fue el momento más triste de su vida, pero también el más hermoso.

Sostenía en sus brazos al amor de su vida, su esposo Antonio. Ambos se habían jurado amor eterno y formaron un hermoso hogar con cinco hijos. Sin embargo, la familia Fernández-Báez ahora debe afrontar una dolorosa pérdida.

Antonio falleció el pasado 31 de marzo, luego de una larga lucha contra el cáncer, en el Hospital de Clínicas de Ribeirão Preto, Brasil.

Se despidió de sus hijos por videollamada

Sonia quedó devastada, más aún porque no podían cruzar hacia lado paraguayo por la cuarentena y el cierre de fronteras. El cuerpo de su esposo permaneció en la morgue por 28 largos y eternos días. Pero de pronto, las esperanzas de volver a Paraguay renacieron.

Su marido finalmente fue llevado hasta Villarrica, el martes lo enterraron en esa ciudad. El día del sepelio nunca podrá borrarse de la memoria de Sonia, que estuvo con su esposo hasta su último suspiro.

“Nunca nos soltamos de las manos. Cuando Antonio estaba internado quería que le agarre la mano. Cuando me alejaba de él, me decía: vení, mi amor, no me sueltes”, recordó la mujer.

Dolor

Sonia dijo a EXTRA que no puede creer todas las cosas por las que tuvieron que pasar, pero uno de los momentos que quedó en su mente fue cuando Antonio dejó de respirar.

“Su cabeza estaba entre mis brazos, él suspiró profundo tres veces. El amor de mi vida murió en mis brazos, él se fue de mí”, relató con tristeza.

BATALLÓ

“Mi esposo luchó hasta el final. Sufrió mucho, pero nunca le abandoné, siempre estuve con él” Sonia Báez Viuda de Fernández

Un buen hombre

Ella mencionó que Antonio era muy querido por la comunidad y que siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. “Los fines de semana era una fiesta patronal, él cocinaba asado y le invitaba a todos los vecinos, siempre colaboraba en todo lo que estaba a su alcance, era un hombre muy bueno y querido”, describió.

Sonia y sus hijos guardan cuarentena en la Segunda División de Infantería de Villarrica. La mujer contó que la última vez que los chicos vieron a su padre fue cuatro días antes de su deceso.

“Fue por videollamada, esa fue su despedida, él les dijo que los amaba, les tiró besitos y luego se despidió con las manos”, mencionó.

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