“Hace 20 años que arreglo los baches, y me siento más joven que un quinceañero”, empezó diciendo entre risas don Carlos “Coco” Marti de 75 años de edad. El karai es jubilado y aprovecha su tiempo libre para hacer lo que le gusta en Concepción, la ciudad donde vive.
“Me preocupan mucho los pozos de las calles, principalmente los que son muy profundos, entonces donde yo veo que hay y si consigo escombros yo tapo. Todos son peligrosos, esos si atropellás te va a hacer volar”, dijo a EXTRA.
Relató que justamente ayer tapar un solo bache le tomó seis carretilladas. “Es mucho eso, yo con dos o tres carretilladas suelo cerrar, pero seis ya es monumental, el bache era enorme”, lamentó.
En Concepción ya todos conocen a don Coco por ser servicial y entregado a su comunidad, y cuando hay un cráter por ahí molestando, le llaman y le piden el favor de que arregle. Pero hay incluso gente que son de zonas alejadas que van a pedirle que arregle frente a su casa.
“Yo no tengo problema, me gusta hacer, me divierto haciendo esto, pero lo que pido es que me consigan los escombros”, dijo.
Todos los días le dedica dos horas a la mañana y dos a la tarde a realizar este trabajo no remunerado, según el corresponsal Justiniano Riveros.
Don Carlos siempre fue muy activo, alegre, de buen pasar. Para mantenerse sano y fuerte dice que lo primordial siempre es estar en movimiento.
“Justamente lo que yo no sé hacer es quedarme quieto. Soy buen bailarín y como me muevo le gusta a la gente. De hecho que llamo siempre la atención cuando voy a las fiestas”, dijo entre risas.
Cientos
Ya perdió la cuenta de cuántos baches tapó a lo largo de esos veinte años, pero “son cientos”, aseguró.
Don “Coco” también es ciclista. De hecho, este año, como todos los años tiene pensado pedalear hasta Caacupé desde Concepción con un grupo de amigos ciclistas”, explicó. Es viudo y tiene dos hijos adultos.
Se salvó de morir de milagro
Don “Coco” contó que entendió que su propósito en la vida es servir a los demás, principalmente después de que, hace muchos años, sobrevivió a un disparo.
“Yo estaba en la cancha. Pasó cuando tenía 50 años. Era jefe de hinchada de la selección concepcionera. Yo siempre me acerco a saludar a la gente y me fui a saludar a un muchacho (del equipo contrario), y ahí en seco me disparó en la garganta”, relató.
Recordó que esa vez tuvo que caminar dos cuadras hasta un hospital para ser atendido.
“Nada me pasó, pero nada. Recibí el disparo, pero no fue letal y pude recuperarme. Pero el tipo que me disparó luego murió así también, en su ley. Según me contaron, murió de un disparo”, dijo