El suboficial inspector Herminio Ojeda, asesinado durante el ataque armado al puesto policial de la colonia Naranjito en Canindeyú, tenía un hijo de 9 meses.
“Lo recordaron como un hombre honesto, solidario y comprometido con su labor y con su comunidad”, relató el corresponsal Carlos Aquino base a las entrevistas realizadas en el último adiós que le están haciendo en su comunidad natal de Cerro Hú, distrito de Ybyrarobaná.
El suboficial deja una joven esposa y a una familia integrada por policías. Tenía sus hermanos agentes y a una hermana en formación para vestir el uniforme.
“Durante el velorio, el mensaje fue unánime pidiendo justicia. Sus seres queridos exigieron el rápido esclarecimiento del crimen, la captura de los responsables y mayores garantías de seguridad para los policías que prestan el servicio”, indicó.
Su sepelio está pautado para esta tarde a las 16:00.
Hace 2 años estaba ahí
Así también, en la ciudad de Juan Manuel Frutos, Caaguazú, se realizó el velatorio del suboficial Atilio Martínez, quien dejó dos hijos varones huérfanos de 14 y 6 años.
Dos de sus seis hermanos también son policías.
“Hace 4 años fue trasladado a Canindeyú y los últimos 2 años estuvo en la comisaría de Naranjito donde perdió la vida en el ataque”, resaltó el corresponsal.
Su familia le recuerda como un buen hijo, maravilloso hermano y excelente padre y marido.
Sus restos descansan en el cementerio de su ciudad natal 3 de Febrero.