Algo sobrenatural parecía avisarle a Jorgelina Fernández (41) que su casa se estaba quemando. A eso de la 1:00 de la madrugada de ayer, la mujer sintió que alguien le tocaba el brazo. El roce fue tan insistente que abrió vaivai los ojos y, en medio de la oscuridad, notó que su casa estaba llena de humo. Ocurrió en Cambyretá, Itapúa.
De un salto se levantó de la cama y, guiada por el instinto de madre, alzó a su beba de apenas 1 año y 9 meses y corrió hacia la otra pieza, donde dormía su hijo adolescente de 14 años, cuya habitación está pegada a la cocina, lugar donde se habría iniciado el incendio.
“Le grité, le sacudí, le toqué, pero no se despertaba”, relató la mujer, el adolescente había inhalado ya mucho humo, por lo que en su desesperación, con su beba en un brazo y con el otro arrastró a su hijo hasta el patio de la casa. Recién al sentir el aire fresco, el chico reaccionó. Los tres lograron salir con vida, gracias a la valiente mamá.
Ya afuera, la mujer comenzó a pedir auxilio a los gritos, pero nadie escuchaba. Entonces, en medio del susto, agarró tres piedras y tiró sobre el techo del vecino, logrando así despertarlos.
El vecino se levantó, pero para ese momento, el fuego ya había arrasado con todo.
Los Bomberos Voluntarios de Encarnación llegaron rápidamente y trabajaron para controlar las llamas, pero no se pudo salvar absolutamente nada. La casa quedó reducida a cenizas.
Útiles y uniformes
Jorgelina es peluquera y perdió todas sus herramientas de trabajo. También se quemó una máquina de coser, que utilizaba para hacer arreglos de ropa y generar ingresos extra. Además, había comprado uniformes nuevos y útiles escolares para su hijo, pero todo quedó bajo el fuego.
Algunos vecinos solidarios ya donaron ropa, camas y víveres, pero la familia necesita mucho más, especialmente para la beba. Los que desean colaborar, pueden comunicarse al (0985) 633-043.