08 ene. 2026

Comió cuatro huevos y mani ku’i con leche por día, no pagó y terminó escrachado en pasacalle

Doña Tere escrachó a un chofer “sinvergüenza” que le debía G. 700.000 y solo apareció con una parte del pago.

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Doña Tere mandó a hacer un pasacalle para escrachar al chofer.

Gentileza

Doña Tere Gaona tiene su puestito en el Mercado Municipal Nº 9 de Sajonia, justo frente a la escuela República del Perú, donde vende desayunos y almuerzos. Entre sus clientes habituales hay choferes de colectivos, algunos más cumplidores que otros, pero hubo uno que se llevó la corona del “sinvergüenza”. Según doña Tere, este señor desayunaba como rey y además se llevaba su almuerzo para comer en la parada del colectivo. Pagaba de a poquito, pero desde abril acumuló una deuda de G. 700.000.

“Cada vez que yo le decía ‘¿cuándo piko me vas a pagar?’, él me decía que su colectivo se descompuso”, relató doña Tere. La señora le enviaba la comida a la empresa o él mismo pasaba a buscarla, confiando en que algún día pagaría todo.

El problema empezó cuando el hombre prometió saldar la deuda con su aguinaldo y solo apareció con G. 100.000. Con eso, doña Tere mandó a hacer un pasacalle para poner en la parada del colectivo. Mientras espera que se instale, decidió escracharlo en Facebook con una foto del chofer comiendo, para que la gente también se enterara.

“Él me debe G. 700.000 y me dijo que debía cobrar una platita y solo me pagó G. 100.000 y de eso hice pasacalle y se va a alzar frente a la empresa”, contó la señora a EXTRA. Además, aclaró que la idea le vino de un vecino cobrador que también escracha a clientes morosos: “Eso me motivó, levanté la oreja y dije: ¡yo también puedo!”.

Doña Tere explicó que durante la semana el chofer le pagaba G. 100.000 con el desayuno incluido, y que su almuerzo le alcanzaba con G. 20.000, suficiente para un plato de comida y dos botellitas de jugo.

“Y otra vez era delicado, porque cuatro huevos al día comía, con maní ku’i con leche y su almuerzo”, contó.

Dijo además que él no es el único chofer moroso. Otros dos quedaron debiéndole G. 300.000 y G. 1.000.000, pero ellos están pagando de a poquito. El escrachado, en cambio, no quiere saber nada y hasta la amenazó con una demanda, diciendo que no tenía pruebas, según dijo doña Tere.

“Ellos, por ejemplo, cobran los viernes y entonces me pagaban los lunes, porque yo no trabajo los fines de semana, pero ya no me pagaban del todo”, agregó Doña Tere, quien espera recuperar su dinero.