La empresa de transporte Magno le homenajeó a su chofer Juan Pablo Acosta (65), quien acaba de jubilarse hace un mes. Le recibieron de su última ronda con una cinta a cuadros y compartieron bocaditos y dulces con sus compañeros de trabajo.
“Culmina una importante etapa laboral para comenzar una nueva. Gracias por tu dedicación, responsabilidad y por haber sido parte de la familia Magno durante todos estos años”, le dedicaron en redes sociales.
En el video que resume el festejo, se le ve a don Acosta marcando su salida con su huella digital por última vez.
“Yo empecé a los 28 años con la línea 20, después me fui a Ciudad de Guarambaré, después a La Sanlorenzana, Rysa del Paraná y los últimos 9 años en Magno. Nosotros los choferes nacimos para servir a los otros pasajeros, cuidar de ellos, llevarles a su trabajo y traerles de vuelta sanos y salvos con sus familiares”, manifestó como lema de vida.
Contó en entrevista a EXTRA que a sus 6 hijos les dio de comer con este trabajo. Él vive en Reducto, San Lorenzo.
“Nunca tuve un accidente, lo que me marcó era que una de mis pasajeras, cuando estaba acá en la Sanlorenzana, recibió un refilón de disparo en la cabeza. Hubo una discusión, se quedaron en el semáforo y uno de ellos agarró, disparó y agarró mi parabrisas delantero y en el último asiento estaba una pasajera. Le tuve que auxiliar rapidísimo a la comisaría de San Lorenzo porque en el colectivo no le podía hacer correr, y gracias a Dios la patrullera le alzó a ella y le auxiliaron”, recordó.
Indicó que después de culminar su labor se fue a averiguar dónde estaba su pasajera. Ahí se enteró que solo fue un roce. La familia de la chica le agradeció por el auxilio y por ir a revisar cómo estaba su pasajera. Sucedió en el 2015.
“Yo les pediría a los choferes, siempre antes de salir y después de volver del trabajo, encomendarse a Dios y siempre cuidar de los pasajeros”, señaló.