Ya no había nada que hacer. Al menos eso creían los familiares de Gregoria Aparecida Ovelar (51). La lloraron, se llenaron de impotencia y hasta empezaron a resignarse a despedirla.
Pero cuando estaban a punto de ponerle formol en la funeraria, la doña abrió los ojos y comenzó a mover las manos. Gregoria tenía cáncer de colon en etapa terminal. Llevaba tres días internada en el Hospital Regional de Pedro Juan Caballero.
Su estado era muy delicado y había entrado a cirugía. Después de eso, los médicos comunicaron a sus familiares que había fallecido. En el certificado de defunción incluso ya figuraba como hora de muerte las 20:20 del jueves
Con mucho dolor, sus familiares hicieron los trámites para retirar el cuerpo y llevarlo hasta la funeraria Pax Amambay. Allí estaba su marido, Facundo Gadea, quien también se preparaba para darle el último adiós.
Pero cuando los trabajadores de la funeraria iban a ponerle formol, se dieron cuenta de que la señora se movía y respiraba.
Se asustaron
Su hermana, Mirian Ovelar, contó a EXTRA que fueron los propios trabajadores quienes avisaron al marido.
“Le llamaron los que trabajan ahí. “Vengan a ver, ella está respirando, hay que llevarla al hospital”, le dijo”, relató.
El marido y otro hombre que estaban en el lugar fueron quienes la vieron abrir los ojos y moverse. Mirian no estaba en la funeraria cuando ocurrió todo, pero recibió la noticia de lo que había pasado.
“Ella respiró, abrió los ojos, movió su mano, su cabeza. Abrió su boca queriendo decir algo, pero no llegó a hablar”, contó.
Enseguida la llevaron nuevamente al Hospital. Le pusieron oxígeno manual y el médico les dijo que todavía había algo que podían hacer por ella, por lo que iba a ser llevada a terapia intensiva.
Sin pulso ni presión arterial
Mirian contó que, aunque su hermana no estuvo mucho tiempo en la funeraria, sí pasó más de una hora en el hospital, supuestamente muerta. Señaló que Gregoria ya venía luchando contra una enfermedad muy avanzada. Durante los tres días que estuvo internada, sus familiares la acompañaban como podían. Ella tenía una enfermera y solía ir y venir del hospital, quedándose por momentos para cuidarla.
Sobre lo ocurrido, el director del Hospital Regional, doctor Pablo Ayala, explicó a los medios que los médicos habían notado que la paciente ya no tenía pulso ni presión arterial. Debido a la gravedad de su cuadro y al cáncer terminal que padecía, declararon su fallecimiento.
También señaló que había recibido altas dosis de medicamentos por la complejidad de su estado y confirmó que no llegaron a realizarle maniobras de reanimación. Pese a todo lo que pasó, Mirian dijo que la familia no piensa presentar una denuncia.
Estuvo internada durante unas horas y terminó falleciendo
La esperanza de la familia duró unas horas. Gregoria quedó en terapia intensiva, pero este viernes, cerca de las 09:15, los médicos confirmaron nuevamente su fallecimiento. Esta vez, el certificado de defunción señaló como causa un fallo multiorgánico, es decir, que varios órganos dejaron de funcionar. “Revivió unas 12 horas más”.
La Policía comunicó el hecho a la fiscala de turno, Katia Uemura, quien dispuso que el cuerpo fuera entregado a sus familiares.
Gregoria tenía seis hijos, todos mayores de edad, y también nietos. Era de la colonia Fortuna Guazú, pero hace mucho tiempo vivía con su familia en el barrio San Rafael de Pedro Juan Caballero.
Mucho tiempo
“Porque toda esa hora que mi hermana estaba ahí podía hacerse más cosas por ella, digo yo. Podía estar con oxígeno, pero ya le habían dado por fallecida y le llevaron a la funeraria”. Mirian Ovelar, Hermana de Gregoria