Juan Ramón Mendoza se quedó flechado por una hermosa mujer que vio en el “bingo” aquella tarde, en el barrio Guaraní, de Pilar.
Hoy, 55 años después siguen en el mismo barrio y para don Mendoza, Rogelia Romero sigue siendo el amor de su vida, pero dieron un paso más que importante: dar el sí frente al altar de la parroquia San José Artesano de la ciudad de Ñeembucú.
Juan Ramón tenía 23 años cuando vio a aquella mujer, dieciséis años mayor. Ni la edad ni los prejuicios le hicieron retroceder para conquistarla.
“Yo trabajaba en la manufactura. Cuando yo le vi dije: ndeee!… era una rubia, hermosa, finita encima”, dijo con orgullo el hombre.
Don Juan comentó que si bien siempre estuvo en los planes casarse, no habían dado ese pasó más bien por “gran error” suyo, que le impedía.
“Cometí el gran error de estar lejos de Dios. Mi señora me alentó a dar este paso y acercarme a la iglesia otra vez. Casarme hizo que me acerque más a Dios. Ahora somos una familia cristiana completa”, comentó.
Pilar fue testigo de la significativa celebración de casamiento de 31 parejas. La ceremonia fue presidida por el Obispo Diocesano Monseñor Osmar López.
La boda se realizó ayer, con el apoyo de la Fundación Santa Librada, en el marco de un trabajo conjunto que fortalece la vida familiar y comunitaria.