La gobernadora de Concepción, Liz Natalia Meza Páez (ANR-HC), celebró los 15 años de su hija con una fiesta ostentosa en el club social más exclusivo de la ciudad (Club Concepción), realizada ayer por la noche bajo estricta seguridad.
La política afirmó que gastó “solo” G. 600 millones, aunque el despliegue visual sugería un costo mucho mayor.
Según ella, recurrió a préstamos bancarios para solventar los gastos del festejo.
Meza había solicitado un amparo judicial para prohibir la publicación de fotos de su hija y de la celebración, a pesar de que ella misma y su familia compartieron imágenes de la previa.
Sin embargo, el decorador brasileño Alberto Fonseca publicó videos del impresionante montaje de lujos. En portugués, explicó que se trató de una “relectura mágica de las princesas de Disney”, destacando candelabros sobre mesas de cristal transparente, copas de diversos tamaños, escaleras montables de varios metros con pasamanos plateados (para que la quinceañera bajara al salón como en los cuentos de hadas), arañas de cristales finos en los techos y una gran bola de estilo “victoriano”, similar a las usadas por la realeza europea.
El decorador, desde su cuenta de Instagram, se autodefine como “exclusivo y experto en escenografía”. Trabajó en conjunto con Cristaldo Arturo Fotografías.
Se instalaron soldados medievales como parte de la decoración y la fachada del club fue ambientada como un castillo, según fotos y videos que circularon ampliamente en redes sociales.
La misa se realizó unos días antes en la Catedral de Concepción, decorada con cientos de rosas.
Despliegue policial
Una usuaria concepcionera, Emilce Argüello, publicó videos mostrando un gran operativo de la Policía Nacional desde la Municipalidad de la capital departamental. “Concepción con un despliegue policial como nunca visto”, escribió, y en las imágenes se observan efectivos uniformados y hombres de traje oscuro cerca del Club Concepción.
Críticas internacionales
El tiktoker mexicano Joe (Bambi) cuestionó la frivolidad de la gobernadora por el derroche en medio de la situación económica del departamento que administra. “Resulta una bofetada en la cara para las personas que viven al día mientras un funcionario público se da la gran vida”, el influencer.