La Policía Nacional y agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos, evitaron una estafa cibernética que iba a ser la más grande que se recuerde en nuestro país. Avivados jodieron a los representantes de una empresa multinacional agropecuaria con sede en Alto Paraná.
Mediante un trabajo de inteligencia, los criminales obtuvieron datos precisos sobre fechas, montos de pago y detalles internos que solo manejaban algunos ejecutivos. Utilizando la modalidad conocida como fraude al CEO o BEC, se hicieron pasar por proveedores y engañaron a un funcionario para que transfiera 8 millones de dólares a una cuenta falsa habilitada en un banco de Estados Unidos (unos G. 52.800 millones).
El Comisario Diosnel Alarcón, Jefe del Departamento Contra el Cybercrimen y Delitos Informaticos, señaló que, para concretar la estafa, los malandros cibernéticos copiaron el dominio del banco estadounidense, reemplazando la letra “L” por el número “1”, y enviaron un correo falso alegando supuestos problemas técnicos, solicitando que el pago sea redirigido a otra cuenta.
Apúrope actuaron
Cuando los encargados pidieron al banco la confirmación de la llegada del dinero, les respondieron que no recibieron nada y seguían esperando el pago.
Pillaron que era una estafa y rápidamente hicieron la denuncia. Esto fue el 12 de enero.
De inmediato se activó el contacto con el servicio secreto yanqui, que tiene su base en Brasilia, la capital del Brasil. Una hora después se alertó a los sistemas financieros de nuestro país y Estados Unidos. Al día siguiente, el Departamento del Tesoro de EE.UU. ordenó congelar el dinero.
Mil dólares (G. 7 millones), de los 8 palos verdes, fueron movidos a la cuenta de una cibermula, mientras que el resto quedó retenido en lo que conocen como cámara compensadora.
El dinero ya fue recuperado de la cuenta de la organización criminal y está asegurado.
La policía de nuestro país busca al receptor del envío.