25 ago 2026

ANDE y dueño de casa deben pagar mil millones por electrocución fatal

Ratificaron la condena, luego de 16 años de la muerte de un adolescente. La víctima era el hijo de una madre soltera y era el sostén para la familia.

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El Tribunal determinó que hubo responsabilidad compartida entre la ANDE y el dueño de la casa.

ANDE

La ANDE y Lorenzo Florentín Rodas, dueño de una vivienda, deben pagar una indemnización de G.997.280.000 por una electrocución fatal, luego de 16 años de la tragedia.

Un Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial ratificó la sentencia y confirma el millonario pago de indemnización para la mamá de Emilio Morel Medina.

El 12 de enero de 2010, a las 18:00, Emilio tenía 17 años, cuando se dirigió en un costado de la propiedad del Lorenzo, ubicada sobre la ruta Transchaco.

El chico intentaba espantar a las vacas que querían salir del patio hacia la ruta y al acercarse por la alambrada, esta le estiró, por estar en contacto con un cable del Medidor de la ANDE, propiedad de Florentín Rodas, quedando electrocutado, por lo que falleció en el mismo sitio.

La mamá (demandante) Fidelina Medina López, bajo el patrocinio del abogado Juan Prieto, reclamó el resarcimiento económico durante 16 años, porque ella era una madre soltera, desde hace un tiempo tiene parálisis en un 30% del cuerpo y por eso el adolescente trabajaba a su corta edad para sostener a su familia.

Pago compartido

El juez Rivas Laguardia condenó a Lorenzo Florentín Rodas y a la ANDE a pagar a la demandante G. 917.280.000, en concepto de indemnización por daño incurrido, más G. 80.000.000 en concepto de daño moral con interés del 1% mensual hasta el íntegro cumplimiento de la sentencia.

Según la sentencia, la ANDE deberá pagar G. 698.096.000 (70%). Mientras que Lorenzo Florentín Rodas G. 299.184.000 (30%). Totalizando G.997.280.000.

Informe de criminalística

La mamá explicó que antes de la tragedia, con dos vecinos, en varias oportunidades pidieron al dueño de la propiedad poner en condiciones su tendido eléctrico, para evitar la electrocución. También hicieron el reclamo a la ANDE, pero no solucionaron y ocurrió lo peor. Criminalística evidenció una instalación precaria. Los lectores de medidores debían alertar de la peligrosidad.