Como la moda son los animes, el alfarero Carlos Franco, de Areguá, diseñó personajes conocidos como Luffy y compañía.
Pero lo que más “le tiene podrido”, según dijo en un video que compartió en sus redes, es que otros artesanos le copien. Fue muy viral.
“Y cansa mucho, gente, cansa mucho. Y estoy teniendo otra vez problemas con esta gente que está viniendo otra vez a mi local a querer copiar mi diseño. Y yo vuelvo a decir: si pillo a otra persona copiando otra vez mi diseño, le voy a escrachar”, advirtió.
Aclaró que no mete a todos en la misma bolsa, ya que muchos artesanos son geniales y tienen diseños únicos.
Reclama sus diseños
Incluso, en otro video salió a aclarar que su intención nunca fue apropiarse de los personajes. En los comentarios, mucha gente le bajó la caña, mencionando que él no creó dichos personajes, pero él dijo que cuando hizo el primer video tenía la presión alta.
“Ellos pueden hacer todos los personajes que quieran, porque no tengo voz ni voto, no tengo los derechos de autor, pero estaba reclamando el tema de diseño, no de personaje”, señaló Carlos a sus seguidores.
En contacto con el Diario EXTRA, explicó también que habló en un momento de ira y que no busca generar polémica. Su miedo es que lo quieran atacar por sus declaraciones.
El chiste le sale caro
“A mí me calentó nomás demasiado que siempre vienen como clientes y ni conocen el personaje, ni ven la serie, y llevan porque se vende mucho”, señaló.
Carlos contó que él hace el diseño a mano y luego saca una matriz, que sería el molde para la producción, y que eso es lo más difícil de conseguir.
“Pero para ellos es más fácil ir a comprar el diseño hecho y sacar el molde de ese mismo diseño”, indicó.
Lo que a Carlos le cuesta G. 500.000, a la competencia le sale solo G. 100.000, explicó.
Señaló que decidió innovar sus productos porque estaba perdiendo clientela.
“Normalmente nos dicen que hacemos los mismos diseños clásicos: el chanchito, la pelotita, el famoso Porky que se conoce mucho. Y ahora estamos con nuestros diseños, y eso llama a clientes especializados, que son fanáticos del anime, otaku y los que les gusta la ciencia ficción”, señaló.