Después de una vida entera aguantando burlas y humillaciones por no saber leer, don Hugo Rojas dijo a EXTRA: “Estoy orgulloso de mí”. A sus 52 años, logró algo que creyó imposible: pasar de grado.
“Ya no soy el burro o el tavy como algunos me decían”, expresó con la voz entrecortada, contando emocionado que ya está en segundo grado.
Don Hugo, quien vive en la colonia Thompson, nunca pisó un aula de niño porque su papá falleció cuando él era pequeño. Desde entonces tuvo que trabajar para sobrevivir. Con el tiempo formó su familia: tuvo seis hijos, aunque lamentablemente uno ya partió.
Por no saber leer ni escribir perdió varios trabajos. “Yo siempre decía que iba a trabajar mucho para que mis hijos estudien y no sean como yo”, manifestó.
Hoy trabaja como ayudante de albañil, vendedor de bingos, chipas, gaseosas y también limpiando patios. Pero la vida le tenía guardado un rayo de esperanza: ña Nélida, dueña de una aguatería donde trabajó, le propuso estudiar. Ella le pagó la matrícula y hasta el pasaje.
“Fui una semana, pero como era muy lejos y no tenía más colectivo para venir, pasé a hacer virtual”, contó.
Lindas notas
Lastimosamente tuvo que renunciar al trabajo, no porque no le gustara, sino como él mismo dice “por tavy”, ya que debía entregar boletas y no podía ubicar las casas por no saber leer.
Hoy ya domina el abecedario, aunque aún le cuesta deletrear. “Me voy a esforzar más para aprender a leer y sacar mejores notas. Ahora tuve 3 y 4”, relató.
Don Hugo solo pide una oportunidad laboral y, si alguien quiere darle una mano, regalándole una bicicleta o una moto para poder ir a su escuela, el Centro 11.306 Don Héctor Duarte de Capiatá, o ayudarle con la matrícula, pueden contactar con él al (0983) 757-810.