Johana Ortiz, la mujer que el 31 de enero perdió gran parte de su cuero cabelludo en un accidente de tránsito en Lambaré, mostró por primera vez sus heridas en televisión. Desde ese nefasto día, su vida cambió totalmente.
“Yo trabajaba en una empresa gastronómica, estaba haciendo mi vida normal. En esa semana me salió una beca que es lo que más duele, tenía que terminar mi carrera en radiología y por problemas económicos no podía terminar”, manifestó en el programa “Al Estilo Pelusa” por LaTele.
“La empresa de transporte 3 de Febrero hasta hoy en día niega. Según ellos no hubo daños físicos, solo daños materiales. Me pregunto entonces cómo pude hacerme yo todo esto. Es impresionante la magnitud en la que ellos se desentienden de mi caso por eso vengo para que ellos se hagan cargo”, destacó.
Sostuvo que ella en ese entonces viajaba en una plataforma y que la empresa respondió en la notificación que se quisieron adelantar al colectivo, lo cual niega.
“Hay testigos y hay videos. La fiscalía no recabó en ese momento ninguna prueba. Nosotros fuimos a conseguir, siendo que la municipalidad tenía cámara y en la estatua de la Burrerita había cámara del 911”, afirmó.
Sostuvo que el conductor de la plataforma se mantiene en contacto con ella, así como la plataforma en sí que le apoyó.
“Dicen que a mí no me pasó nada, que el daño psicológico que yo había declarado son nulas. Entonces, las noches que no puedo dormir, cuando pienso en ese momento, cuando tengo que pasar en ese lugar y recordar, ¿no es daño psicológico?”, preguntó.
Afirmó que la empresa nunca le dio ni una moneda y que durante sus consultas médicas varios se le acercaron a decirle que nadie puede contra dicha firma de transporte.
“En el seguro llegué ahí, inclusive salí del hospital y en estado convaleciente fui y dijo que la empresa no estaba al día con su pago y que tenía que hablar con esa empresa. Me dijeron que el proceso iba a durar dos años y que hablara con la plataforma”, indicó.
Indicó que el abogado William Amaral se ofreció para acompañarle gratuitamente como abogado. Ella quedó sin trabajo y no tenía cómo pagar un asesor legal.
“Todos mis gastos médicos salieron de la solidaridad de la gente, de mis vecinos, de gente extraña que quería ayudarme, nunca fue de la empresa”, destacó.
Un milagro
Mencionó que es un milagro haber sobrevivido al accidente y que ya se realizó 22 operaciones. En cada sesión se operaba al mismo tiempo de las heridas en la cabeza y el brazo.
“Todo lo que es en la cabeza y el brazo son injertos de piel. Lo doloroso que es el injerto”, destacó.
Indicó que su mamá tuvo tres paros cardíacos después de su accidente. A sus hijos tuvo que buscar la forma de mostrarles la herida de su cabeza para darle aire a su herida.
“Vos sabés lo valiente que es mi hija de 6 años para aceptar todo. En la escuela y en la plaza le hacen bullying, le dicen, ‘tu mamá la pelona’”, destacó.
Pidió ayuda de la ciudadanía para tener una prótesis del dedo pulgar que perdió en la mano. Sin ese dedo le cuesta mucho agarrar el cuchillo y cocinar, relató.
Ella promete que seguirá dando pelea. “Espero que no sea uno más de los casos en los que queda de balde. Que yo sea la voz de aquellas personas a las que ellos callaron y de esas personas a las cuales le dijeron que con nosotros no van a poder y quedaron ahí. Yo quiero ser esa voz de ellos”, concluyó.