Doña Felipa Gonzales ya no daba de la emoción. El sábado cumplió uno de sus sueños más grandes y, a sus 96 años, por fin pudo ver cara a cara a su ídolo de toda la vida, Marco Antonio Solís, el querido Buki.
La abuela es de Thompson, Ypané, y su familia viajó desde Curuguaty para llevarla al concierto. Todo empezó cuando se enteraron de que el cantante mexicano vendría a Paraguay. Le comentaron que podían buscar la manera de llevarla y ella quedó encantada con la idea.
Sandra Giménez, esposa de Diego Benítez, nieto de doña Felipa, contó a EXTRA que aprovecharon el cumpleaños de la abuela, el 23 de agosto, para darle la sorpresa.
“Cuando fue su cumpleaños, le habíamos regalado la entrada y comentábamos que ya tenía su entrada para Marco Antonio Solís. Ella estaba muy feliz. Nunca se había ido a ningún concierto, de ningún artista, así que era algo muy especial para ella”.
La familia organizó el viaje desde Curuguaty y preparó un cartelito improvisado en el camino, que terminó robándose las miradas.
“A mis 96 años, por fin pude conocer mi primavera. Dame un abrazo”, decía el cartel que le hicieron con mucho cariño.
Doña Felipa no se quedó quietita durante el show. Según Sandra, bailó y disfrutó de cada momento. ¡Y ni pensar en retirarse antes de tiempo!
“Nosotros le llevamos directamente al concierto porque ella primero quería ir a otro evento y después irse al show. Pero una vez que llegamos, hasta que no terminó todo, ella no quiso salir. Decía que no se iba a retirar antes de que terminara el evento”.
La familia también destacó el buen trato que recibió la abuela durante la noche. La multitud era grande, pero la gente tuvo mucha consideración con ella.
“Todos los que le veían le cedían su lugar y le dejaban pasar. Hasta para ir al baño, que te imaginás que fue un caos, la gente pedía permiso para que ella pudiera pasar. Todos colaboraron y fue muy lindo”.
Sandra contó que la abuela tiene cuatro hijos, le encanta recorrer lugares y sigue con muchas ganas de disfrutar de la vida.
“Disfrutó muchísimo. La verdad que pasó muy bien, gracias a Dios. Fue una alegría enorme para todos nosotros poder cumplirle ese deseo”, contó Sandra, feliz de haberle regalado a su abuela política una noche inolvidable.