Extra
Destacados

Fama

Contó que su marido le entraba de jakare

Él tenía que darle una cervecita a la tía de Andrea para que no cuente nada. Valobra recordó cómo era su noviazgo y mencionó que su entonces novio debía pagar un peaje.

¡Qué show! La cantante Andrea Valobra estuvo como invitada en el programa ID Famosos y contó cómo conoció a su marido, Diego Arriola, y lanzó una simpática revelación que nadie se esperaba.

Recordó que cuando comenzaron a coquetear, el muchachón acostumbraba visitarla a escondidas de los suegros para darse unos mimitos.

Pero existía un gran obstáculo: para que Arriola llegue hasta el dormitorio de Andrea tenía que pasar por la habitación de la tía y esto implicaba pagar una especie de peaje.

15 a f1_10179275.jpg

“Salíamos y en esa época yo era una chica muy bebedora y él también. Era el desmadre. Recuerdo que la pieza de mi tía daba a la calle y Diego entraba de yakare por la pieza de mi tía y ella le cobraba como peaje unas birras (cervezas). Esto no saben mis padres, pero él (su marido) pasaba 48 horas dentro de la casa y nadie se daba cuenta”, relató entre risas.

Contó que era un noviazgo bastante divertido porque era como que el muchacho vivía secuestrado en su pieza sin que nadie sospeche nada de nada, durante la emisión del programa rogaba que su papá no se entere de eso.

Los tatuajes

La cantante también se animó a hablar de las críticas que diariamente recibe en las redes sociales debido a los tatuajes que tiene en gran parte de su cuerpo.

“Mi primer tatuaje fueron mis iniciales, pero ya no existen. Tengo en mi cuerpo tatuajes que están hechos pelota, que son espantosos pero que no voy a borrar porque es parte del proceso”, dijo.

MASTER FACEBOOK A-1,ph02_~256414_10179298.jpg
<div>Fue amor a primera vista, señaló.</div><div>Andrea recordó que cuando vio por primera vez a Diego se quedó enganchadísima con él y ahí nació una relación divertida.</div>
Fue amor a primera vista, señaló.
Andrea recordó que cuando vio por primera vez a Diego se quedó enganchadísima con él y ahí nació una relación divertida.

Argumentó que en ocasiones le molesta cuando le piden que se cubra los tatuajes para una presentación: “Me llegó a afectar cuando me pidieron que me ponga mangas largas o me piden que me ponga un saco, también me llegaron a decir si iba a ir vestida acorde a la ocasión. Sucede más cuando me contratan en cenas para empresas importantes”, refirió.

A ella los malos comentarios acerca de su apariencia no le importan para nad. Es más, recordó que las 21 veces que se tatuó su mamá la echó de la casa. “A mí me encanta que las personas se queden mirándome. Estuve en un banco y unas nenitas me miraban, entonces yo remangaba mi ropa para que se vean aún más mis tatuajes, esas cuestiones me encantan”, tiró. Finalizó diciendo que como persona no le falta nada, pero que todo lo logró a puro pulmón porque artísticamente nunca le regalaron nada.

Dejá tu comentario