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El ovacionado y los odiados

Carlos FrancoPor Carlos Franco

Debo confesar que pensé que me iba a morir antes que ver al poderoso senador Calé Galaverna humillado en televisión: le derramaron agua por la cara.

Desde que tengo uso de razón ese señor está sentado en la Cámara Alta, parece que está atornillado a su silla y siendo sincero me cuesta recordar algún aporte positivo que haya realizado a favor de nuestro país.

El otro protagonista del lío fue el polémico senador Paraguayo Cubas, quien se ha convertido en una figura cuestionada, pero al mismo tiempo muy popular.

Gran parte de la ciudadanía celebró lo que hizo Payo, lo aplaudieron y vieron la repetición en sus celulares de la agresión a Galaverna como si fuese un gol de su equipo favorito.

Es impresionante lo que genera Cubas en la ciudadanía, no se puede negar que está conquistando a mucha gente con sus acciones, tal vez reprochables, pero que son festejadas por la muchachada de calle.

Si analizás su figura política como tal, hasta resulta interesante cuando debate tranquilo sin derramar agua y cintarear a sus colegas.

Personalmente me agradó bastante que haya logrado establecer el servicio de transporte público las 24 horas, por lo menos como un plan piloto hasta el momento.

Se especula que Payo estaría buscando el aprecio de la gente, para ir preparando prematuramente su candidatura a la Presidencia de la República.

Desconozco sus intenciones a futuro, pero debo reconocer que Payo me cae bien, pero desconfío de él, esa sensación me generan todos los políticos, ya que todos terminan defraudando al pueblo.

Veremos qué pasa con Cubas, quien puede salir tranquilamente a la calle y hasta es ovacionado. Mientras que Calé y sus colegas no sé si correrán la misma suerte, me arriesgaría a decir que la gente los desprecia y podrían ser abucheados y silbados.

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