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Un tongo al sogue: volvieron las empanaditas a mil'i

La dura crisis obliga a rebuscarse y muchos para asegurar clientela ofrecen el tereré rupa bien baratito. Es un verdadero "golazo" bajar los precios cuando todo sube.

Las empanaditas a G. 1.000 volvieron cuando ya parecían parte del pasado, y son las preferidas de quienes buscan economizar a la hora del tereré rupa.

Los recuerdos que tienen las hermanas Lorena, Gloria y Esther Acuña, de su infancia, tienen que ver con las clásicas empanadas a mil´i y sus padres.

“Cuando volvíamos de la escuela, al bajar del micro, podíamos oler las empanadas caseras fritarse. Con mamá y papá, religiosamente parábamos en el kiosko a cenar”, dijo Esther.

El puesto de empanadas ya no está, sus padres tampoco. Por eso, las hermanas decidieron montar su negocio ofreciendo las exquisiteces a solo mil guaraníes.

“Claro que no tienen el mismo tamaño. Para que sean rentables las hacemos chiquitas pero bien rellenas”, dijo la señora.

Sorpresa

El negocio resultó una sorpresa para los vecinos de Villa Elisa. “No tenemos un puesto. Pusimos un cartelito por el portón, probaron y llovieron los pedidos”, reveló Esther.

La señora relata que las empanadas se llevan de a cinco o diez. Preparan de pollo, carne de vaca y jamón y queso.

La preferida es la de carne “Creo que es exitoso porque en otros negocios subieron sus precios. Es más chico pero ideal para el desayuno, para cumpleaños o simplemente para ahorrar”, expresó.

Las croquetitas a 1.500

Jazmín Díaz y su esposo venden empanadas a G. 1.500 y ya tienen clientela. Abrieron su negocio hace pocas semanas, en barrio Obrero, y ya tienen su propia clientela.

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“Hicimos para poder ganar un poco de plata extra. Nos va muy bien, como todo está muy caro, la gente prefiere venir a comprar acá”, dijo Jazmín. La pareja también vende croquetitas al mismo precio.

Combo de verduras a 5 mil

Doña Estela Pérez (50), frente a su casita de terciada, hace comida económica y bien cargada para los vecinos de barrio Obrero.

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Estela y su marido preparan la comida desde las 06:00, en grandes ollas y a carbón. Vecinos y trabajadores forman filas con su vianda para llevar el almuerzo. Todos sus platos cuestan G. 12.000. También vende combos de verduras a G. 5.000.

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