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"Preferí quemar mi moto antes que darle a esos badulaques"

Un albañil de 60 años contó por qué prefirió prenderle fuego a su biciclo antes que entregar a los agentes de la Patrulla Caminera. El hombre reconoció que tomó unas cervecitas, pero dijo que la falta no ameritaba que le quieran quitar su elemento de trabajo. Señaló además que los "zorros" solo persiguen a gente humilde y no a los que manejan sin casco.

A don Atanacio Caballero la rabia lo consumió así como el fuego a su moto.

El pasado 28 de febrero cayó en las garras de los zorros de la Caminera en Areguá, cuando iba a bordo de su biciclo acompañado de una de sus hijas.

En el control de rutina, el albañil de 60 años dio positivo al alcotest, arrojando 0.421 mg/l.

Según Caballero, él no se negó a hacerse la prueba, a pesar de que minutos antes tomó unas cervecitas con un amigo, luego de terminar un trabajo de construcción.

“Entre tres tomamos un pack, me fui a casa y mi hija me pidió que por favor nos fuéramos a traer sus documentos. No me pude negar y salimos”, explicó.

Siempre según la versión de don Atanacio, los agentes le pidieron G. 500.000 para solucionar el problema en ese momento.

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“Yo les dije que me hagan nomás mi boleta, pero lo que más rabia me dio es que me dijeron que me iban a sacar la moto”, contó. En ese instante, los nervios se apoderaron de él y no dudó en sacar un encendedor, desconectó la manguera en el paso de nafta y le prendió fuego a su biciclo.

“Yo reconozco que fallé pero preferí quemar mi moto antes que darle a esos badulaques”, señaló. Dijo que era la primera vez en 40 años de andar por la calle que le multan y se sintió impotente porque tenía todos sus documentos y contaba incluso con casco, pero igual le quisieron sacar su elemento de trabajo.

“Mientras a mí me hacían la boleta, montones de gente sin casco y manejando en zapatillas pasaban por ahí, pero ellos parece que eligen luego a quien perjudicarle”, cuestionó.

No hubo pedido

Desmintiendo la versión de don Atanacio, el inspector mayor Juan de la Cruz Coronel dijo que no se le pidió nada y que solamente se le explicó que la multa es de 10 jornales.

“Con el alcotest positivo y si no hay otro conductor sustituto se le tiene que sacar la moto”, manifestó. El albañil dijo que verá cómo pagar la multa de más de G. 800.000 y que no se arrepiente de lo que hizo.

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