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No quiere influir para nada

Éber Aquino pidió a los muchachos dedicarse a jugar y dejarle arbitrar tranquilo.

La Dirección de Árbitros de la Asociación Paraguaya de Fútbol no se anduvo con rodeos y ya eligió en la víspera al encargado de impartir justicia en el superclásico. Se trata del Barbita Candado, Éber Aquino, que está a puertas de su sexta experiencia en la máxima fiesta del fútbol paraguayo.

Los franjeados lo agarraron con cierta sonrisa, atendiendo que andan bastante bien bajo las leyes del elegido. Olimpia ganó cuatro de los cinco partidos en los que dirigió Aquino. Mientras que Cerro Porteño ganó una sola vez.

Pese a los números, aún hay hinchas del Rey de Copas que no se olvidan de la famosa mano de Fidencio Oviedo en la finalísima del 2015, cuando el árbitro dejó pasar un grosero penal. La O terminó festejando luego.

“Mi recomendación antes de cada partido es que ellos entren a jugar y nos dejen a nosotros arbitrar”, fue el pedido del árbitro de 40 años.

Éber se muestra como un soplapitos tranquilo dentro del campo de juego. No le gusta ser autoritario. “Una sola vez le levanté la voz a un jugador, me hizo pensar y luego me acerqué a pedirle disculpas. Particularmente pienso que esa no es una forma de imponer autoridad”, explicó el colegiado.

Trabajo en equipo

Eduardo Cardozo y José Villagra estarán ayudando a Aquino desde las bandas. El árbitro principal hizo hincapié en la ausencia de uno que siempre lo suele acompañar. “Manejamos siempre las estadísticas con los asistentes. En esta ocasión me separo de José Cuevas luego de 18 fechas ya que él tiene compromisos en la Sub15”, contó.

“Facilita mucho el estar con el mismo grupo, algunos ya nos conocemos hasta por señas. Lo importante es que no haya nada que influya en el resultado”, acotó Aquino.

El deseo de los futboleros es que pase desapercibido. Para que eso ocurra, Éber adelantó que intentará ser muy coherente con sus decisiones arbitrales dentro del campo de juego.

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