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"No era aún dictador, pero ya se perfilaba su perversidad"

Siendo reina de un club, el general Stroessner puso sus ojos en ella, pero con la ayuda de una humilde familia escapó y hoy cuenta su historia, recordando lo que pasó como si fuera ayer.

Fue el destino o quizás la suerte la que no permitió que “Lola” cayera en las garras del “lobo feroz”.

Corría 1946 y Dolores Robles, con gran entusiasmo, se preparaba para participar de un certamen de belleza.

“Yo tenía 16 años, el Sportivo Iteño quería que fuera su reina, mi papá dijo que no podía comprarme nada, que si el club quería que me compre el vestido y los zapatos, pero el club se declaró insolvente” recordó la mujer.

Pero eso no impidió que aquel 3 de febrero, día de San Blas, Lola desparrame su belleza sobre la pasarela. Mientras desfilaba, un recientemente ascendido a general le echó ojo. “¿Esa morocha quién es? Quiero que sea mía!... contaron que dijo”, relató Dolores.

Todavía asqueada, recordó los rasgos de aquel militar que pronto se convertiría en presidente. “Era agringado, alto, arrogante, su labio inferior era protuberante y repulsivo, ya comenzaba a ostentar poder y me daba mucho miedo” describió.

La persecución

Dolores, quien hoy tiene 89 años, recuerda de manera lúcida cómo logró escapar de las garras del General Alfredo Stroessner. “Papá era político, colorado disidente, con muchos amigos que supieron del interés del general en mí.

Una vez llegaron militares a la Antelco de Itá, donde yo trabajaba, preguntaron por mí y toda la gente supo que fueron a raptarme por orden de Stroessner. Unas señoras me cambiaron la ropa y me hicieron escapar por el hospital” revivió.

Lola dijo que aquella noche rastrillaron la zona y que entró a casa de una humilde familia que la ayudó a esconderse. “Si no fuera por esa gente él me hubiera raptado y sometido como a tantas otras adolescentes y niñas.

Era un monstruo, aún no era dictador, pero ya se perfilaba su perversidad”, reflexionó.

El pasado 12 de enero, Maglo Montórfano, hija de Lola, posteó la historia que ese mismo día acababa de conocer.

Existen miles de historias que dan cuenta de la persecución que sufrían los grupos formados en la época de la dictadura. Uno de ellos son los campesinos que conformaban las Ligas Agrarias Cristianas. Muchos de sus integrantes fueron perseguidos y las niñas y adolescentes sufrían todo tipo de abuso por parte de militares y policías leales al régimen.

“Hace más de 24 años que yo estoy sola”

Traumada, shockeada, asqueada. Así quedó Patricia (nombre ficticio). Cuando cumplió 14 años, la llevaron a la comisaría de Juan E. O’Leary, Alto Paraná, donde estuvo cautiva durante 11 meses.

“Lo que se me quedó en la retina fue cuando el “pyragüe” se paró en frente mío y me dijo: quitá tu ropa.

Yo grité y él medio uno y eso me hizo desmayar. Cuando me recobré, vi que su pantalón estaba todo ensangrentado” contó en medio del enorme dolor. La familia de Patricia formaba parte de las Ligas Agrarias Campesinas.

Es por ello que el régimen de Stroessner les perseguía. Patricia quedó tan traumada, que lleva sola más de 24 años, pues nunca más pudo estar con un hombre. “Hasta hoy tengo miedo, si alguien me pasa la mano, todavía tiemblo” expresó.

“Nunca conté porque tengo vergüenza”

Estela (nombre ficticio) nació en Misiones, pero en 1972 se mudó junto con su familia a la zona llamada Acaray-mí, distrito de Juan E. O’Leary, Alto Paraná.

Su papá formaba parte de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), grupo que era perseguido por Stroessner. Estela recuerda que, cuando tenía 15 años, los policías de la zona llegaron y llevaron a su papá.

“Hasta hoy día está desaparecido” relató. Ella quedó indefensa, ya que no estaba con su mamá. Esto fue aprovechado por el comisario Insfrán, quien en varias oportunidades abusó de ella. “El comisario dijo: esta chica se queda para mí” recordó Estela.Aquella adolescente nunca más fue la misma. “Por vergüenza muchas cosas me callé y no conté” señaló.

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