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MATI, el niño autista que juega básquetbol

El pequeño encontró en el deporte una manera divertida de afrontar su condición ya que lo ayuda a socializar con otros chicos

Matías Miranda Duarte es un niño con autismo de 7 años que sobrelleva de la mejor manera su patología, en buena medida gracias a su pasión por el deporte.

Sus padres lo acercaron desde pequeño a una pelota hasta que hace poco el propio chico se decidió por una en especial. “Mati se iba a practicar fútbol en el Franjeadito, de ahí le llevábamos a su hermano mayor a su práctica de básquet. Él también quería copiar lo que hacía Mateo, le tiene de ejemplo. Le hablamos al profesor, dijo que no había ningún inconveniente, entonces dejó su Franjeadito y se fue al básquetbol”, contó a EXTRA el papá, Daniel Miranda.

La escuela del Sportivo Luqueño lo recibió con los brazos abiertos al mitã’i, quien hace un mes y medio no falta a ningún entrenamiento.

“Le viene muy bien porque su problema mayor es la socialización. En estos deportes se juega en equipo, eso le cuesta todavía a mi hijo pero sí le va a ir ayudando a perder el miedo y a tratar de congeniar con otra gente”, explicó el padre.

Lo más lindo para la familia es ver que los compañeritos cooperan con Matías dentro de la cancha.

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“Valoramos mucho la experiencia con los niños, le ayudan bastante, le comprenden. Él no entra al choque, a pedir pelotas, entonces el profe suele decir pásenle a Mati, le pasan y saben que no tienen que ir a atropellarle, él va y tira el balón. Hacen que se sienta cómodo”, resaltó.

Entre la "O" y el Kure

Don Daniel comentó que es hincha de Olimpia y que lleva a la cancha a su retoño desde los 3 años. “Al comienzo fue difícil porque todavía no podía escuchar ruidos fuertes. Le ponía auriculares”, mencionó.

Pese a inculcarle el amor por la Franja a su hijo, desde que este empezó a practicar básquet en la República al parecer cambió de preferencia por los colores azul y oro. “Ahora que está en Luqueño todo el día está con su camiseta de Luque, llega de su escuela y después de ahí ya se cambia y está con su Luqueño”, admitió el papá.

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