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Llegan las clases y llueven los pedidos a las modistas

Muchos ajustan los uniformes del año pasado. Zapateros tienen menos trabajo en los últimos años, afirman.

Doña Benedicta Villalba, mejor conocida como ña Bene por los vecinos de Barrio Obrero en Asunción, es modista desde los 17 años y ahora tiene 70.

Cada año ;y este no es la excepción, llegan los papás y los colegiantes junto a ella para modificar sus uniformes en los días previos al inicio de clases. Muchos estudiantes siguen heredando los uniformes de sus hermanos mayores, otros los compran de los colegios pero los quieren más estrechos, entonces van junto a ella y les hace los trabajos al instante.

“Lo que más me piden es “achupinar” los pantalones”, tanto varones como chicas, cuenta ña Bene. También piden achicar las medidas de las prendas y arreglar los cierres descompuestos.

Los zapatos

Cristhian Monges, zapatero del barrio San Roque de Asunción, menciona que las cosas cambiaron un poco. En esta época no tiene pedidos de compostura de zapatos de los colegiantes, pero sí a mitad de año, cuando los calzados que compraron al comienzo de clases resienten el día a día y se despegan.

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“Ahora ya muy poco vienen para eso, prefieren comprar del mercado, que está cerquita. Ahí compran los zapatos chinos o brasileños, que son más baratos. Pero después me traen para coser, porque esos se despegan pronto”, explica.

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Formas de ahorrar

- Heredar los uniformes

- Mandar hacer uniformes con las modistas

- Reacondicionar los zapatos

- Reutilizar la mochila y arreglar los cierres

- Reciclar cuadernos y libros

Dos colegios privados ya empiezan las clases mañana: el Nihon Gakko y el San Sebastián.

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