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Kure DESTAPÓ UNA OLLA

Con dos colmillazos, el Chanchón hirió a Cerro Porteño en la Catedral de la Pasión.

Luego de 96 minutos de puro fútbol, el árbitro hizo sonar el pitazo final, confirmando la resonante victoria de Luqueño y La Nueva Olla hirvió de nerviosismo. La idea era cenar Kure chyryry, pero ipahape los cerristas okaipaite con agua caliente.

La película se inició con un grito sagrado del Pika Lucena, acallado por el árbitro por una mano previa de Diego Churín en el minuto 5. Ese toque de atención fue suficiente para que el Chanchón ande con mucho más cuidado en el patio ajeno.

¡Pidan un deseo!, exclamaron los muchachos. A los 15 minutos, Walter Ortiz envió un centro al área y, vaya uno a saber si el Chano Candia no lo confundió con pelota tata, no lo rechazó y lo pagó muy caro. Apareció Luis Neri Caballero, quien se acordó de su función de goleador y rompió el cero.

El Ciclón fue reducido a soplido de criatura, se dedicó a perseguir al Kure, pero caminando. A los 24 minutos se salvó de una mordida letal; Walter Ortiz estrelló un balonazo en el travesaño.

El panorama cambió para el anfitrión en el minuto 38. El árbitro inventó un penal para Cerro Porteño, por una supuesta mano de Paulo Lima. Pero nobleza obliga a reconocer que minutos antes dejó pasar un machetazo del mismo jugador a Nelson Haedo Valdez. El capitán cerrista canjeó el tiro desde los 12 pasos y puso la paridad.

Se tiñó de auriazul

Con el envión anímico del empate, el Ciclón intentó soplar con fuerza en el segundo capítulo, pero ligó un colmillazo muy rápido. Cuando el reloj marcó el minuto 48, como cuando el hijo se mete, en puntas de pie, a la pieza de sus padres que están durmiendo, Blas Armoa aprovechó la siesta de los defensores azulgranas, uno más flojo que el otro, y puso el segundo.

Cerro Porteño atacó por cielo, mar y tierra buscando cambiar el destino del partido, pero Luqueño, invocando a todos los santos, hizo un partido perfecto en defensa y terminó conquistando una milagrosa victoria en la Catedral de la Pasión.

Que te perdone Dios, yo no lo voy a ser, le cantaron a Óscar Ruiz los muchachos que confiaron por el Ciclón en Apostala. Más solo que perro malo, Kure’i erró el arco y el empate a los 68’. Luqueño también tuvo para liquidar; especialmente un disparo en el palo de Luis Ibarra en el minuto 94’.

El triunfo lo alejó muchísimo más a Luqueño de la zona roja, mientras que el dueño de casa terminó la décima fecha a 8 puntos del líder; su acérrimo rival, que encima está buscando el Tetracampeonato casero.

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