Extra

Edición Impresa

Hasta con rosario y pa'i buscan que los gays "se conviertan"

Toda una novela se armó en Hernandarias tras darse a conocer la resolución donde restringían el horario del vóley. Los que están en contra señalan que se trata de un trasfondo homofóbico. Activista LGTB contó la manera en que son perseguidos en la zona.

En la plaza del barrio Niño Jesús de Hernandarias, de ahora en más, solo se podrá jugar vóley hasta las 22:00.

Esta resolución fue rechazada por algunos vecinos, que alegan que el trasfondo es la discriminación contra los gays y travestis que suelen participar de los juegos.

Bruno Cardozo, conocido activista de la comunidad LGTB, dijo que miembros de la municipalidad se ensañaron con ellos.

“El intendente Rubén Rojas es una persona muy homofóbica, al igual que la señora Dilma Ozuna, que es jefa del departamento de Acción Social”, declaró.

Según lo manifestado por Cardozo, es mentira que haya disturbios o que haya gente que ni pueda dormir por los ruidos durante los torneos de vóley. Aseguró que la medida es una represalia contra los homosexuales.

Buscan "la conversión"

“Esta señora Ozuna convocó una vez a un grupo, junto con un sacerdote católico, y vinieron a rezar el rosario en frente de mi casa y así constantemente nos ataca”, manifestó.

Agregó que hay audios y “screens” de pantalla de mensajes, donde la funcionaria municipal trata al grupo de “basura”.

rezo por gays 2
Momento en que un grupo de vecinos llegó frente a la casa de Bruno y comenzó a rezar.
Momento en que un grupo de vecinos llegó frente a la casa de Bruno y comenzó a rezar.

Ozuna, al ser consultada sobre la denuncia en su contra, alegó ayer que estaba almorzando y pidió que nos acerquemos a la comuna hoy.

El Juez de Faltas, Gustavo Cardozo, aseguró que existen denuncias concretas de pobladores que se quejan del alto volumen de la música en el lugar, así como del descontrol que se genera en la plaza, sobre todo, los fines de semana.

“Acá no es el tema de la homosexualidad, solo se trata de respetar una ordenanza que estipula un horario y que prohíbe la venta de bebidas en la plaza”, indicó.

Cardozo, de esta manera, desmiente la versión del propio jefe comunal que sí había dicho que la queja es también por la presencia de los gays en la zona, y que los mismos daban un mal ejemplo a los niños.

Les negaron organizar carnaval

Este no es el primer enfrentamiento entre los LGBT y miembros de la municipalidad.

A principios de marzo la comunidad de gays, encabezada por Bruno, pidió por escrito que se les permitiera usar parte de la Avenida Costanera para organizar una fiesta de carnaval.

Recibieron un “no” rotundo, por lo que decidieron ir a sambar en la mencionada arteria como una forma de manifestarse.

Al mismo tiempo un grupo de vecinos exigía al intendente que no se les conceda el permiso

Dejá tu comentario