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Este Cerro es puro corazón

El Ciclón firmó su tercera victoria al hilo con su cuerpo técnico actual.

En una calurosa tarde en Sajonia, ante muy poco público en el Defensores del Chaco, el Sol se escondió lentamente detrás del Cerro, que se muestra cada vez más alto y peligroso de la mano de Bernay.

Por el capítulo 16 del torneo Clausura, Cerro Porteño derrotó 1-0 a Sol de América, con un oportunismo de Óscar Ruiz y se afianzó en el tercer lugar del campeonato.

Temprano, antes del canto de las cigarras, el anfitrión rompió el cero aprovechando una linda obra colectiva. Ángel Lucena extendió la jugada hacia Fredy Vera quien le aplicó un taco hacia el debutante, Ignacio Paniagua. El joven lateral, hijo del exfutbolista del mismo nombre, metió el centro de la muerte sin pensarlo dos veces.

En la zona caliente, Óscar Ruiz logró meter la patita y nunca un Kuré patada fue tan efectivo: la caprichosa terminó durmiendo en la portería del golero, Víctor Centurión.

El panorama se tornó raro y complicado para el azulgrana; hyerakuve jagua ra’y kuñagui. En el minuto 58 ya había realizado los tres cambios, todos por lesión. Fredy Vera y Óscar Ruiz sintieron las patadas ya en el primer tiempo. El mitã’i Paniagua fue la última víctima.

Cielo nublado

El Sol pareció alumbrar con fuerza en los primeros minutos del segundo tiempo, pero El Ciclón nubló el viernes con cada aproximación de peligro, especialmente con las diabluras del Chico Díaz, una pesadilla para los defensores solenses.

A los 55’, Sergio dejó a Iván Villalba en modo cono pero su zurdazo pasó lamiendo el poste. Centu fue espectador de lujo.

El que sacó el boleto siguiente para probar fortuna fue Santiago Arzamendia, quien a los 64’ dejó temblando el arco rival luego de estrellar un misil en el travesaño.

La expulsión de Federico Acuña, por doble amarilla, terminó bajando la persiana. Cerro Porteño tuvo varias chances para liquidar el pleito, pero se cansó de perdonar. El Danzarín ya no encontró pista para bailar y se resignó a la derrota.

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